Hacía media hora que había concluido su labor de patrullaje en los alrededores del Mercado Nuevo, de la avenida Duarte, un sargento mayor de la Policía a quien le fue amputado el brazo derecho a causa de un cartuchazo que le propinó un delincuente el sábado en la madrugada.
Francisco Colón Montero Morillo, de 38 años, nativo de Vallejuelo, San Juan de La Maguana, salvó la vida gracias a la rápida intervención de un comerciante que lo recogió y trasladó al hospital Doctor Francisco Moscoso Puello.
Y en el centro de salud logró preservar la vida por la generosidad de varios compañeros de armas que se trasladaron rápidamente a La Cruz Roja, donde donaron sangre junto al médico y fotógrafo Franklin Guerrero.
Montero Morillo, 12 años de servicios en la Policía, no imaginó el sábado a la medianoche que su destino cambiaría en fracción de segundos cuando se dirigía a su casa a descansar luego de pasar el día cuidando la vida y los bienes de otros.
Iba por la calle Sánchez Valverde con Eusebio Manzueta, en Villa Consuelo, en una motocicleta Suzuki AX 100, que conducía un amigo, cuando cinco hombres que viajaban en un automóvil Nissan Senta, rojo vino, los interceptaron.
Cuando los asaltantes notaron que el pasajero de la motocicleta era un policía, le dispararon con una escopeta alcanzándolo sólo en el brazo porque el sargento se ladeó para evitar el impacto que iba dirigido al pecho.
El disparo fue hecho por un joven blanco, flaco, alto, con los cabellos peinados en trenzas, quien lo despojó de su arma de reglamento y de su teléfono celular. Todos huyeron luego.
Montero Morillo, quien vive en Santa Cruz de Villa Mella, cumplirá 39 años el 13 de febrero, e ingresó a la Policía el 4 de abril de 1998 por lo que lleva 12 años y nueve meses en el cuerpo del orden.
Durante varios años prestó servicios en el programa Barrio Seguro, del plan de Seguridad Democrática que implementó el doctor Franklin Almeida, ministro de Interior y Policía.
El sargento Montero Morillo sabía los riesgos que correría cuando viajó desde San Juan a la Capital para ingresar a la Policía.
El agente sólo espera que sus compañeros de armas apresen a quienes trataron de asesinarlo para robar una motocicleta.

