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Antidiplomacia

Antidiplomacia

Me causó un inusitado asombro, y creo debe llamar a mucha preocupación, el antidiplomático e injerencista documento leído por el canciller Roberto Álvarez, en el cual República Dominicana prácticamente le enmienda la plana a Haití, inmiscuyéndose en los asuntos internos de esa nación.

En un ejercicio de improvisación y de intemperancia, el ministro de Relaciones Exteriores entre otras cosas dijo:” Una reforma constitucional, de amplia aceptación por la mayoría de las fuerzas políticas y sociales de Haití, sería el punto de partida para el desarrollo de una arquitectura institucional más apropiada para Haití, la que promueva una mejor gobernanza”.

Este manifiesto resulta contraproducente y provocador, y máxime cuando se le dirige a un país que es nuestro segundo socio comercial , violándose las más elementales reglas de los vínculos entre naciones.

Las destacadas diplomáticas panameñas Luz Lescure y Anayansi Vizor, en su libro La Práctica Diplomática, al referirse a la relación entre Estados, dicen en la página 53 lo siguiente:” La jurisprudencia internacional hace hincapié en la obligación que tienen los agentes diplomáticos de guardar absoluto respeto por las leyes internas del Estado receptor, así como por el principio de la no intervención en los asuntos internos de ese Estado”.

Contrariamente al caso nuestro, están las dos más grandes potencias del globo terráqueo, las cuales tuvieron que esperar una bilateral celebrada recientemente en Alaska para subirse al cuadrilátero a “darse trompadas y patadas”, demostrándose que la diplomacia tiene para cada cosa su protocolo.

Y por si fuera poco, hace sólo unos meses en que los presidentes Luis Abinader y Jovenel Moïse firmaron un acuerdo, para hoy actuar como la serpiente Uróbolo, mordiéndose su propia cola.

Por: Elvis Valoy
elvis.valoy@gmail.com

El Nacional