Los niños y adolescentes experimentan cambios importantes en estructuras cerebrales relacionadas a las emociones, por lo que pueden tener estallidos emocionales muy frecuentes.
De seguro todos hemos presenciado casos en los que un niño de poca edad, ya sea con su actitud o con sus palabras, deja mal parado a sus padres cuando los desautoriza.
El clásico “no” con los brazos cruzados al frente, es muy común, pero también es frecuente la lucha que llevan padres e hijos cuando no permites algo, que en otro hogar sí es permitido. Y llegan los por qué, que se repiten una y otra vez a modo de protesta.
¿Es una lucha de poder?, la psicóloga clínica y terapeuta infanto juvenil Valeria Razzi explica al respecto que en la misma medida en que los niños crecen pueden expresar con mayor facilidad aquello que sienten y esto incluye también quejas sobre sus padres y su estilo de crianza.
“Hay muchos casos donde papá y mamá entran en una lucha de poder con sus hijos, pelean para ver quién se impone a quién y esto se refleja en discusiones constantes sobre quién tiene la razón, desautorización de los hijos a los padres y también en gritos por parte de ambos. Lo más importante es darse cuenta que los dos están en un juego de lucha de poder que agota emocionalmente y quiebra la relación”, dijo.
Revisar con honestidad
La terapeuta recomienda en esos casos que los padres den el primer paso y revisen con honestidad lo que ha estado ocurriendo.
Los niños y adolescentes experimentan cambios importantes en estructuras cerebrales relacionadas a las emociones, por lo que pueden tener estallidos emocionales muy frecuentes porque están aprendiendo a regularlas, aparte de un deseo de independencia que empiezan a experimentar y un egocentrismo marcado que forma parte de su etapa evolutiva y reduce con el tiempo. Por estas razones es probable que se les dificulte observar la situación desde un punto de vista objetivo y opten por imponer sus opiniones a toda costa.
Razzi aconseja a los padres conocer las etapas que atraviesan sus hijos y al mismo tiempo tomar en cuenta su individualidad que es la clave para resolver los problemas que pueda haber entre nosotros y ellos.
“En este sentido, es importante hacer uso constante de la comunicación y ofrecer espacios de expresión donde no sean juzgados o señalados por sus ideas. Además de evitar asignar tareas que no formen parte de su rol de hijos, porque pueden sentirse confundidos respecto a qué tienen que hacer y esto ser un detonante para iniciar la lucha de poder”.
UN APUNTE:
Disciplina positiva
La psicóloga explica que la disciplina positiva es esa donde cada quien se siente cómodo con su rol dentro del grupo familiar, en la que los padres son quienes colocan las reglas y al mismo tiempo la estructura se combina con flexibilidad. Las estructuras para mantener orden y la flexibilidad para que los niños y adolescentes puedan ser parte de la creación de normas, esto les permite sentirse importantes y al no haber un ente que los cohíbe de opinar, abandonan la idea de iniciar una pelea por obtener el mando.
