Auge de shows criollos
Han hecho muy bien los artistas dominicanos en aprovechar el auge que están teniendo los espectáculos artísticos que se presentan en el país con figuras extranjeras, para presentar sus propuestas escénicas, las cuales, a juzgar por lo que se ha visto, han contado con el respaldo del público.
Han roto con el mito de que la gente solo da apoyo a los espectáculos con artistas foráneos, por lo que cada vez los criollos se lanzan a realizar producciones que a veces alcanzan ambiciosos escenarios, como lo es el del teatro La Fiesta del hotel Jaragua.
Héctor Acosta, Sergio Vargas, Issa Gadala, Raymond y Miguel son algunos de los que han decidido poner a prueba su capacidad de convocatoria en una sala que por lo regular es la sede de conciertos y espectáculos de artistas extranjeros.
A las actividades del Jaragua hay que sumar los frecuentes conciertos que se realizan en el Hard Rock Café, que junto al escenario de Casa de Teatro, se ha convertido en un lugar alternativo para el quehacer artístico con las figuras locales.
El Maunaloa de igual modo ha registrado amplia asistencia de público en los tres últimos conciertos que han ofrecido los artistas criollos en el mismo, como se pudo comprobar con el de Jackeline Estévez, Ileana Reinoso, y luego el de José Peña Suazo.
Todos a casa llena y con una connotación exitosa.
Así también vemos como José Antonio Rodríguez, se apresta a realizar un concierto en el auditorio de Bellas Artes, con lo cual se amplían los escenarios desde los cuales los artistas están haciendo sus exitosas propuestas.
No hay dudas de que el país experimenta un inusitado auge en lo que a espectáculos artisticos se refiere, ya no solo por la cantidad de eventos con artistas extranjeros en todos nuestros escenarios, sino también por el entusiasmo conque los cantantes criollos han decidido aprovechar la efervescencia, con resultados a todas luces muy provechosos.
Así que quienes lo estén pensando todavía, bien valdría que también se muevan en esa dirección, pues está demostrado que las condiciones están dadas, contraviniendo las voces agoreras y pesimistas que tratan de justificar su ineficacia e inercia con la recurrente y desgastada cantaleta de »la crisis».
