Un arte popular colapsado
Joseph Caceres
josephcaceres.net
La atomización en el arte y el entretenimiento plantea un serio reto para Acroarte y su premio.
La disminución de las actividades artísticas alcanza niveles catastróficos y preocupantes porque lo está arrastrando todo.
Este año los conciertos y espectáculos de artistas brillan por su ausencia porque nadie se atreve ni se motiva a tomar la iniciativa de hacer montajes que envuelven millones de pesos en producción, sin contar con patrocinio.
No han faltado los que se han refugiado en locales de muy poca capacidad, como Hard Rock Café, por ejemplo, pretendiendo que actividades, más bien promocionales que han hecho, se les tomen en cuenta.
El merengue tradicional continua de «capa caida», y el denominado de «de calle», como se sabe, fue una moda pasajera.
A diferencia de otros tiempos, en que había una vida nocturna cargada de actividades (shows en El Maunaloa, la Boite El Conquistador, el Karova, actividades frecuentes en el Salón La Mancha, El Comodoro, La Fuente Night Club, El Avion, el Embassy Club del hotel El Embajador, discotecas como Porky, Omni, Waldo’s, Yemallá, Safari) hoy día usted sale de noche a buscar diversión y nada encuentra.
Las emisoras que tocan música dominicana son muy pocas, lo que dificulta la pegada de cualquier tema debido a la falta de tocadas.
Ya no hay vedettes ni shows de bailarinas como el de José Night Club y el Sexto Sentido.
Las comedias de la televisión ya no forman parte de los programas meridianos ni nocturnos, como sucedía en otros tiempos, y solo las propuestas semanales de Raymond y Miguel y Boca de Piano han quedado como para que el humor en pantalla no haya desaparecido por completo.
Los compositores ya no tienen la vigencia de otros tiempos, tanto por la problemática del merengue, como por el hecho de que la salsa que está de moda se nutre de adaptaciones de temas extranjeros ya conocidos.
Son muchas más las carencias en estos tiempos, las cuales se reflejan de manera sensible al momento de evaluar las actividades del año con fines de premiación.
El ambiente del espectáculo, la música, y el entretenimiento con artistas locales, luce colapsado.
Y si se fuera a considerar y a evaluar de manera real lo que está ocurriendo, la mitad de los renglones del premio deberían quedar desiertoS.
Algo que de ninguna manera se asume, porque es una premiación que se tiene como un estímulo a los artistas criollos, auque en la practica el efecto se produzca a la inversa.
