¿Qué Pasa?

Artes escénicas tuvieron mucha actividad en el 2008

Artes escénicas tuvieron mucha actividad en el 2008

Tres Mujeres Altas, presentada en la Sala Ravelo del Teatro Nacional, se vislumbra como la pieza teatral de mayor relevancia y que permitió disfrutar de un trio acoplado de tres actrices que lograron una relación escénica  como pocas veces ha registrado la historia del teatro local. Dirigió y actuó María Castillo con Rob Mariel Olea y Karina Noble. La pieza fue escrita por el tres veces  premio Pulitzer, Edward Albee.

Requien de una noche de Viernes del dramaturgo argentino Germán Rozenmacher, con la actuación de Mario Lebrón, Niurka Mota e Iván García, quien además dirigió, es otro de los episodios más terminados de la escena teatral dominicana en el año que termina. Una pieza impresionante por su intimismo y denunciante de las férreas tradiciones religiosas judías. En la misma onda del teatro serio, se disfrutó de La Zorra y las Uvas – rebautizada como Mi Amor o Mi Libertad, por su productor director Exmim Carvajal, quien puso una nota de quehacer escénico denso, solemne y bien logrado en su carrera.

Víctor Pinales se destacó con  holgura en el montaje “Hay amores que matan”, en que intervienen además Nikauly de la Mota  y el  experimentado Giovanny Cruz.

El año teatral comenzó  con buen pie abriendo telón con Papi,  del dramaturgo argentino Carlos Gorostiza, a cargo de de la entonces recién creada compañía Proa con la actuación Mario Lebrón, Teo Terrero y Ramia Estévez, bajo la dirección artística de Danilo Taveras, en  la Sala Ravelo del Teatro Nacional, con los auspicios de la Embajada Argentina . Otro montaje que nos dicen fue  interesante (y no por ellos exento de polémicos debates) fue Barrio7 Tumbas,  con Giamilca Román y Giovanni Crus, del que no podemos decir nada por cuanto no lo vimos , pero que ha generado opiniones disímiles, desde un Alfonso Quiñones que lo considera uno de los mejores trabajos escénicos del año hasta un radical Arturo Rodríguez, que le observa anacronismos y unas actuaciones por debajo de lo que se espera de una dirección salida de un «semidios».

El hecho artístico teatral más positivo fue la apertura de la nueva sala de Teatro Gulota, creando un espacio nuevo en la zona colonial y sumándose a otros especios como la Casa Teatro, el Centro Cultural de España, Las Máscaras (que este año no resaltó demasiado con montajes conceptuales),  la Galería-Punto de Encuentro de Juan Mayí y las Casas de Francia e Italia, y otros centros culturales. Claudio Rivera tiene en Nuestra Señora de las Nubes un montaje de muchas referencias positivas, pero que hay que ver en detalle para catalogarle. Se debe destacar el rol mantenido este año, como todos los otros años, por Casa de Teatro, activo centro cultural y artístico que anima Freddy Ginebra.

EL MUSICAL REÑIDO

Lo que era hace diez años un género ausente, en manos de productores y artistas nacionales, ahora es un renglón debatido por numerosas e interesantes propuestas.

Este año resalta Los Miserables, dirigido por María Castillo, y con un elenco de primera magnitud en el cual se lograron efectos histriónicos y de escenografia y vestuario no alcanzados antes.

Otro musical respetable por la calidad de su montaje fue Annie, producido y dirigido musicalmente por Amaury Sánchez,  con una calidad que puede servir para llevar la representación dominicana en cualquier parte del mundo. Buenas actuaciones (incluyendo la de un perro), buena escenografía, buenas coreografías y un mensaje humanitario notable.

Heigth School Musical, fue otra aventura afortunada de  La Pinky que tuvo la dignidad escénica como frente. 

Waddy Jáquez arriesgó la faja proveniente del prestigio de sus montajes teatrales y se embarcó en producir un musical para Tania Báez y Milagros Germán, que no fue perfecto porque se extendió 17 minutos más de lo necesario y que pudo lograr  momentos inolvidables, sacando lo mejor de la capacidad histriónica de estas dos estrellas. Jáquez tambien fue solicitado para dirigir el especáculo-concierto de los 30 años de los Rosario y le resultó bastante bien con una concepción bien pensada y llevada a escena con limpieza y excelencia en sus detalles. A comienzos de año, Amaury Sánchez dio el primer centellazo musical, con su versión de Cabaret, que mucha gente ni recuerda ahora debido al paso de tantos montajes de este tipo  (fue realizado en el Hotel Jaragua) con el mismo sentido profesional que pone en todos sus trabajos. Robmariel Olea estuvo muy bien.

El Nacional

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