Berlín, (EFE).- La archidiócesis de Múnich ha rechazado que el entonces arzobispo de la ciudad y hoy Papa Benedicto XVI diera su aprobación a que un sacerdote pederasta volviera al trabajo pastoral poco después de iniciar un tratamiento para superar sus tendencias pedófilas.
La diócesis muniquesa reaccionó así a un artículo publicado hoy por el New York Times en el que se señala que Joseph Ratzinger, entonces arzobispo de Múnich, recibió supuestamente en enero de 1980 un informe en el que se le anunciaba el retorno al trabajo pastoral del cura pederasta Peter Hullermann.
La nota del New York Times no tiene informaciones que vayan mas allá de lo que esta archidiócesis ha comunicado sobre los conocimientos del entonces arzobispo sobre esa persona, señala un comunicado difundido hoy en su página web por el Arzobispado de la capital bávara.
Añade que la archidiócesis sigue partiendo del supuesto de que el entonces arzobispo desconocía la decisión de destinar al sacerdote H. al trabajo pastoral. Rechaza toda otra versión como pura especulación».
El entonces vicario general, el prelado Gerhard Gruber, ha asumido la total responsabilidad de haber tomado por su cuenta la errónea decisión de destinar a H. al trabajo pastoral, señala finalmente el comunicado.
El pasado 15 de marzo el arzobispado de Múnich anunció la suspensión del sacerdote que fue acogido por esa archidiócesis, siendo su arzobispo el actual Papa Joseph Ratzinger, a pesar de tener antecedentes como pederasta.
El religioso fue relevado de su tarea como asesor espiritual turístico con efectos inmediatos, tras haberse demostrado que no siguió la condición de mantenerse al margen de toda tarea relacionada con niños o jóvenes, indicaron entonces fuentes de la archidiócesis.
Asimismo, presentó su dimisión el prelado Josef Obermauer, director del consejo de asesoría espiritual de esa archidiócesis, como responsable directo de la labor que realizaba ese religioso.
El caso del sacerdote salió a la luz al revelar el diario Süddeutsche Zeitung que en tiempos de Ratzinger al frente de esa diócesis se había acogido en su seno a ese religioso, pese a que ya por entonces tenía antecedentes de pederastia.
El actual Papa Benedicto XVI fue arzobispo en Múnich entre 1972 y 1982, en que fue nombrado prefecto de la Congregación de la Fe y se trasladó al Vaticano.
El sacerdote llegó a ese arzobispado procedente de Essen (oeste del país) en 1980, lo que fuentes de la Iglesia muniquesa han admitido ahora como grave error, con el compromiso de someterse a una terapia, lo que nunca llegó a ocurrir.

