La sargento del Ejército Nuris Rodalina Guzmán Sánchez, de 37 años, muerta ayer en la madrugada de un balazo en la cabeza, por su esposo, el segundo teniente Osiris Guzmán Piña Ruiz, había soportado un rosario de agresiones desde que se unió al oficial.
Familiares y allegados a la mujer, hija del coronel del Ejército, Rolando Guzmán, dijeron que la sargento había sido amenazada de muerte por su marido en tres ocasiones.
La última vez la sub oficial del Ejército se fracturó el tobillo izquierdo al caer de una segunda planta, cuando el teniente Guzmán Pìña la persiguió con su arma de reglamento en manos, con intenciones de asesinarla.
La pareja vivía en la casa número 167 del callejón C, del sector El Hoyo, en el barrio Enriquillo, en Herrera.
Tras matar a su pareja el oficial del Ejército huyó con una recién nacida de 18 días, por lo que es buscado por los organismos de inteligencia de las Fuerzas Armadas, el G-2 del Ejército y la Dirección Central de Investigaciones Criminales, de la Policía.
Ayer el oficial fue ubicado en el sector Jardines del Norte, en el Distrito Nacional, pero los agentes que lo ubicaron debieron dejarlo ir, cuando Guzmán Piña sacó su pistola de reglamento y amenazó con matar a su hija recién nacida.
Después se dirigió al sector Los Girasoles donde viven familiares de su esposa, a quienes intentó entregar la niña recién nacida, pero los parientes de la sub oficial asesinada se negaron a recibirlo temiendo que ultimara a otra persona.
Vecinos de la pareja aseguran que el oficial era un perro con ropas, que continuamente golpeaba a esa mujer.
Explicaron que en una ocasión el padre de la sub oficial se querelló contra el teniente, al que acusó de violencia doméstica, pero la mujer acudió por ante los tribunales y logró que su marido fuera dejado en libertad, tres meses después de ser apresado.

