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Astronautas del Artemis II se dirigen a la Luna en la primera misión lunar de la NASA en décadas

Astronautas del Artemis II se dirigen a la Luna en la primera misión lunar de la NASA en décadas

El cohete lunar Artemis II de la NASA despega desde la plataforma de lanzamiento 39-B del Centro Espacial Kennedy, el miércoles 1 de abril de 2026, en Cabo Cañaveral, Florida. (AP Foto/Chris O'Meara)

Cabo Cañaberal, Florida, EE.UU. — Cuatro astronautas emprendieron el miércoles un vuelo de alto riesgo alrededor de la Luna, la primera misión de este tipo para la humanidad en más de medio siglo y el emocionante inicio de un impulso de la NASA por volver a la superficie lunar dentro de dos años.

Con tres estadounidenses y un canadiense a bordo, el cohete de 32 pisos de altura despegó desde el Centro Espacial Kennedy de la NASA, donde decenas de miles de personas se reunieron para presenciar el inicio de una nueva era.

Un gran número de personas también se agolpó en los caminos y playas vecinas, haciendo recordar las misiones del Apolo en las décadas de 1960 y 70. Es el mayor paso de la NASA hasta el momento rumbo a su objetivo de establecer una presencia permanente en la Luna.

“En esta misión histórica, se llevan con ustedes el corazón de este equipo de Artemis, el audaz espíritu del pueblo estadounidense y de nuestros socios en todo el mundo, y las esperanzas y sueños de una nueva generación”, dijo el director de lanzamiento, Charlie Blackwell-Thompson, a la tripulación poco antes del despegue. “Buena suerte, buen viaje Artemis II. ¡Vamos!”.

El Artemis II despegó desde la misma plataforma de Florida que envió a los exploradores del Apolo a la Luna hace tanto tiempo. Los pocos que siguen con vida aplaudieron la gran aventura de esta nueva generación conforme el cohete Space Launch System (SLS) retumbaba en el cielo, mientras una Luna casi llena los llamaba a unos 400.000 kilómetros (248.000 millas) de distancia.

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Cinco minutos después de iniciado el vuelo, el comandante de Artemis II, Reid Wiseman, finalmente pudo ver el objetivo del equipo: “Tenemos una hermosa Luna, vamos directo hacia ella”, declaró desde la cápsula. Acompañado en la cápsula Orion por el piloto Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen. Fue la tripulación lunar más diversa de la historia, al incluir a la primera mujer, a una persona de color y a un ciudadano extranjero.

“La NASA ha vuelto al negocio de enviar astronautas a la Luna” después de más de medio siglo —que calificó como un “breve” intermedio—, dijo el administrador de la agencia, Jared Isaacman, a los periodistas poco después del lanzamiento.

Horas de tensión

Horas antes del lanzamiento hubo una enorme tensión mientras el combustible de hidrógeno comenzaba a fluir hacia el cohete. Durante una prueba de cuenta regresiva a principios de este año se registraron peligrosas fugas de hidrógeno que obligaron a aplazar la misión.

Para alivio de la NASA, en esta ocasión no hubo fugas significativas de hidrógeno. El equipo de lanzamiento cargó más de 2,6 millones de litros (700.000 galones) de combustible en el cohete Space Launch System (SLS), de 32 pisos de altura, una operación sin contratiempos que dejó todo listo para que la tripulación pudiera abordar el Artemis.

La NASA también tuvo que sobreponerse a una serie de fallas técnicas de último minuto —sensores de batería defectuosos y la incapacidad para introducir comandos en el sistema de terminación de vuelo del cohete. En ambos casos se pudieron resolver los problemas rápidamente, permitiendo que el lanzamiento siguiera adelante.

¿Qué sigue para el vuelo de prueba de 10 días?

Los astronautas se mantendrán cerca de casa durante las primeras 25 horas de su vuelo de prueba de 10 días, revisando la cápsula mientras orbita alrededor de la Tierra antes de encender el motor principal que los impulsará hacia la Luna.

La misión Artemis busca crear una base lunar sostenible
La misión Artemis busca crear una base lunar sostenible

No harán una escala ni entrarán en órbita lunar como lo hicieron los primeros visitantes lunares del Apolo 8 en la Nochebuena de 1968 mientras leían el Génesis. Pero están por convertirse en los seres humanos que más se hayan alejado de la Tierra en la historia, cuando su cápsula pase a toda velocidad junto a la Luna y se aleje otros 6.400 kilómetros (4.000 millas) más allá, antes de dar la vuelta y regresar directo a casa para un amerizaje en el océano Pacífico.

Una vez establecidos en una órbita alta alrededor de la Tierra, los astronautas se prepararon para asumir el control manual y practicar el manejo de la cápsula alrededor de la etapa superior que se desprendió del cohete, incluso acercándose a menos de 10 metros (33 pies) de distancia. La NASA quiere saber cómo se comporta el Orion en caso de que falle la función de vuelo automático y los pilotos se vean obligados a tomar el control.

Una vista asombrosa

Cuatro días después, durante el sobrevuelo lunar, la Luna se verá del tamaño de una pelota de baloncesto sostenida a la distancia de un brazo. Los astronautas tomarán turnos para asomarse por las ventanas de Orion con cámaras. Si la iluminación es la adecuada, deberían poder observar rasgos nunca antes vistos por el ojo humano. También captarán parte de un eclipse total de sol, colocándose gafas especiales mientras la Luna bloquea brevemente la luz solar desde su perspectiva y se revele la corona.

Todos los planes lunares de la NASA —un incremento gradual de lanzamientos durante los próximos años que conduzca a la construcción de una base lunar sostenible para astronautas con la asistencia de vehículos robóticos y drones— dependen de que la misión del Artemis II salga bien.

Han pasado más de tres años desde el Artemis I, la única otra vez que se han lanzado el cohete SLS de la NASA y la cápsula Orion. Sin nadie a bordo, la cápsula del Artemis I carecía de equipo de soporte vital y otros elementos esenciales para la tripulación, como un dispensador de agua y un inodoro .

Estos sistemas hacen su debut espacial en el Artemis II, lo que aumenta el riesgo. Es por eso que la NASA tomó la decisión de esperar todo un día antes de enviar a Wiseman y su tripulación en un viaje de cuatro días hacia la Luna y otros cuatro días de regreso.

El inodoro de la cápsula ya empezó a presentar fallas. Koch informó al Control de Misión que el inodoro se apagó apenas unos segundos después de que lo activó. El Control de Misión le recomendó que por el momento utilice un sistema portátil de bolsa y embudo — Urinal Plegable de Contingencia (CCU por sus iniciales en inglés)— mientras los ingenieros buscan la manera de resolver los problemas del llamado “inodoro lunar”.

“Siempre ha habido mucho en juego con esta misión”, dijo Lori Glaze, de la NASA, antes del lanzamiento. Pero los equipos de misión tienen todavía más “energía” ahora que la agencia espacial por fin ha acelerado el ritmo de lanzamientos lunares y se ha enfocado en las operaciones en la superficie —parte de los cambios sísmicos que Isaacman anunció recientemente.

Un nuevo comienzo

Como la mitad de la población mundial aún no nacía cuando los 12 caminantes lunares de la NASA dejaron sus huellas en el polvo lunar, Artemis ofrece un nuevo comienzo, dijo esta semana la jefa de misiones científicas de la NASA, Nicky Fox.

“Hay mucha gente que no recuerda al Apolo. Hay generaciones que no estaban vivas cuando se lanzó el Apolo. Este es su Apolo”, dijo Fox, quien tenía 4 años cuando el Apolo 17 puso fin a esa era.

Esta vez la NASA está comprometida a largo plazo. A diferencia del Apolo, cuyas misiones giraban en torno a plantar banderas y dejar huellas en una carrera vertiginosa contra la Unión Soviética, la misión Artemis busca crear una base lunar sostenible lo suficientemente elaborada como para satisfacer incluso al más acérrimo fan de la ciencia ficción. Pero que no quede duda: Isaacman y el gobierno del presidente Donald Trump quieren que las próximas huellas en la Luna sean estadounidenses, no chinas.

La misión Artemis busca crear una base lunar sostenible
La misión Artemis busca crear una base lunar sostenible

Hasta que Isaacman reformó los programas, el Artemis III avanzaba a un paso sumamente lento en su objetivo de alcanzar la superficie lunar a más tardar en 2029. Isaacman, un multimillonario que ya ha realizado caminatas espaciales, incorporó un nuevo Artemis III para 2027 para que los astronautas puedan practicar el acoplamiento de su cápsula Orion con un módulo de alunizaje mientras orbitan la Tierra. El trascendental alunizaje de astronautas cerca del polo sur lunar se trasladó al Artemis IV en 2028, dos años antes de la llegada prevista de una tripulación china.

Al igual que el Apolo 13 —el único intento fallido por llevar a astronautas a la superficie lunar— el Artemis II utilizará una trayectoria de retorno libre de sobrevuelo lunar, para volver a casa aprovechando el tirón de la gravedad y con un uso mínimo de combustible. La gravedad —tanto de la Luna como de la Tierra— proporcionará gran parte del empuje necesario para mantener a Orion en su bucle de ida y vuelta en forma de ocho.

Hay peligros inherentes

El peligro es tangible para el Artemis II. La NASA se ha negado a publicar su evaluación de riesgos para la misión. Los directivos sostienen que es mejor que 50-50 —las probabilidades habituales para un cohete nuevo— pero se desconoce qué tanto más.

El cohete SLS sufrió fugas de combustible de hidrógeno durante las pruebas en tierra, un problema recurrente que los ingenieros aún no comprenden por completo. Las fugas de hidrógeno y bloqueos de helio no relacionados retrasaron el lanzamiento dos meses, sumándose a años de frustrantes demoras y sobrecostos. Ambos problemas también afectaron al Artemis I, cuya cápsula regresó con severos daños en el escudo térmico. Para alivio de la NASA, la cuenta regresiva del miércoles no registró fugas.

Vencer a la Unión Soviética en la carrera hacia la Luna hizo que los enormes riesgos del Apolo fueran aceptables, dijo Charlie Duke, uno de los cuatro caminantes lunares que continúan con vida.

“Estoy con ellos”, le dijo Duke a Wiseman y su tripulación en una nota antes de su vuelo.

Koch destacó el fin de semana cómo el camino de la humanidad hacia Marte pasa por la Luna, el campo de pruebas para poder ir más allá.

“Es nuestra firme esperanza que esta misión sea el inicio de una era en la que todas y cada una de las personas en la Tierra puedan mirar la Luna y pensar en ella como un destino”, dijo.

Añadió Glover: “Es la historia de la humanidad. No historia negra, no historia de las mujeres. Que se convierta en historia humana».

Agencia AP

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