¿Qué Pasa?

Aún convaleciente Anthony Ríos despide su “Vellonera”

Aún convaleciente Anthony Ríos despide su “Vellonera”

Aún en contra de las indicaciones de reposo que le dio su médico, Anthony Ríos se presentó el pasado sábado en el Maunaloa, ante un público que abarrotó por completo el lugar y rió de buena gana cuando el cantante contó chistes de los días en que estuvo interno por problemas gsstrointestinales. El intérprete de “La mancha” había pospuesto esta última presentación de “La Vellonera”, porque fue internado, por lo que el viernes con casi todas las entradas vendidas, poco más de 20 personas recibieron su dinero por las boletas compradas, mientras la gran mayoría se quedó con las entradas para tener la seguridad de ver el cantante el sábado, día para el que se cambió la fecha inicial.

Con un Maunaloa extraordinariamente repleto, Anthony, motivado en extremo,  dedicó un cd del concierto como una manera de devolver, en parte, el cariño especial que le profesan sus seguidores, el apoyo a su carrera y la preocupación por su salud. “Gestos como los que tuvieron conmigo, son los que hacen más dulce el oficio que desempeño. Ahora sé que vale la pena”, escribió el artista en la portada del disco.

Bajo el concepto de una entretenida producción, Anthony desglosó parte de su amplio repertorio con las canciones que el público eligió definiendo de esa manera cuáles son las más populares y uniendo cada una de ellas con datos e historias sobre la vellonera.  La gran concurrencia disfrutó a plenitud la excelente interacción que realiza el artista con el público, el cual, con  aplausos y gritos le manifestó el cariño y el respeto que sienten por este artista dominicano que por 38 años se ha establecido como el más popular baladista del país.  Vellonera es sin duda el más exitoso show de canciones del artista, debido a la amplia concurrencia que alcanzó en cada una de sus 22  funciones por la República Dominicana, ocho de las cuales fueron en El Maunaloa.

Mas detalles DE UNA

NOCHE INOLVIDABLE

Anthony Ríos ratifica en sus conciertos su capacidad de pensador a fondo. Proclama su autenticidad, su elegancia en el manejo de conceptos y palabras, su limpia dicción, sus ojos saltones atentos a todo cuanto ocurre, su fuerza escénica para remontar el imaginario social al drama de amor que desgarró más de un corazón y desterró del afecto más de un alma dolida. Lo que transcurre desde el escenario, además de la fuerza interpretativa, la voz única de este hombre, su carisma, su sarcasmo, sus ideas bien hilvanadas, su calidad como conversador fascinante, es la exposición de un estudio social sobre el fenómeno que significó la democratización social del derecho del más simple de los mortales a pagar por comprar tres minutos y medio del mensaje que le diera la gana mediante una canción arteramente dirigida a la amada. Con elementos escenográficos muy simples,  sin orquesta, utilizando sus pista, manteniendo su vestuario oscuro adoptado hace tantos años, un micrófono, un pedestal con el guión de sus datos, con el trampolín de un juego de voz en “off” a cargo de Raphy  D’Oleo,  y un juego de luces que cumple con el papel de iluminar artísticamente el escenario, sin robar cámara al artista, Vellonera es la más divertida clase sobre este recurso  que se sumó al mundo lúdico latinoamericano para cambiar definitivamente el perfil autoritario que había dejado por sentado la Vitrola. Así cursan ante el auditorio, con una elegante capacidad de exposición de Ríos, los detalles, las fechas, las anécdotas en torno a este aparato, sus diferentes nombres, las empresas que lo fabricaban. El aparato que precedió, la Vitrola ( manejada por un técnico al que había que pagarle). Y cuenta el origen del nombre que  sale del «Vellón» (moneda de cinco centavos que se usaba en Puerto Rico), aun cuando tuvo otros nombres. La promoción del espectáculo Vellonera bien, que podría ser calificada de engañosa porque ofrece que el cantante interpretará lo que la gente le pida en el momento del concierto. Al final queda una relación de emotivas canciones, todas inspiradas en amores premiados o defraudados por la realidad, además de una idea bastante definida del elemento vellonera y su incidencia en el cuerpo social. Y queda un hombre, un artista y un poeta, que supo encontrar el puesto exacto que deseaba en la vida, a diferencia de lo que le advertía su padre, quien en más de una ocasión le advirtió que «se iba a perder». «No me he perdido. He encontrarlo el justo camino que deseaba, Me encontré a mi y los encontré a ustedes», dijo Ríos con la elegancia  que le adorna como conversador  incisivo e inspirador.

El Nacional

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