Hacía falta una historia como ésta, cargada de fantasía, de auténticidad creativa, de vigoroso aire fresco, de variedad temática y de alta realización profesional en sus componentes.
Azúl Magia no es ninguna película rarísima como proclama su consigna. No. Es la cinta necesaria para darnos la fe de que estamos ante nuevos caminos de realización audiovisual, con el papel que está tomando una generación de relevo en pantallas.
Hay actuaciones consistentes, tanto de parte de los actores profesionales, Ruth Emeterio (transformada en una sufrida y empobrecida madre campesina tuberculosa) y Mario Núñez (quien desarrolla un rol de finísimo humor bien concretado), como de los que se estrenaban en pantalla: Esmailyn Morel, (Moisés) un muchacho que tomó en serio la responsabilidad para establecer un sello que debe seguir profundizando y una Marselle Jiménez (Bel), que representa el ser de fantasía de la historia.
Sus fallos
Azul Magia no es una cinta perfecta, particularmente por la selección de la música, que ofrece poco espacio para la expresión de la música raíz, cuyo espacio ocupa la electrónica, ciertamente efectiva en sus paletas sonoras, pero distanciada del planteamiento étnico del filme.
La animación
La inclusión de los talentos de Moro Studio en las animaciones y efectos especiales es uno de los puntos más altos de Azul Magia.
Una película que estrena el año 2017 con frescura, magia y promesas de mejores tiempos y que recomendamos al público no perderla por nada.
UN APUNTE
El apoyo
Azul Magia fue posible por el respaldo de Dirección General de Cine, Diario Libre, Imákonos Films (El Indio) Paco Fisch Moro Studio, Rancho Ecológico El Campeche, Arcade Impresiones, Palacio del Cine, Producción Coral, la animación de Moro Studio, a los que se agregan la labor de producción de Pablo Mustonen y de diseño de sonido de David Hernández.

