La danza vuelve a ser la convocatoria mágica de un festival de armonías, formas, estética corporal y trascendencia artística partiendo de una labor educativa que no tiene ni precio, ni horarios.
El Quijote, la nueva producción del Ballet Studio de Doris Infante fue estrenado en el auditorio Máximo Avilés Blonda, ante un público mayormente familiar y de amantes de la danza.
El espectáculo inicia con un Don Quijote que alucina en sus sueños por la inclinación hacia la aventura a campo abierto, tras el hartazgo imaginativo de tantas novelas de caballería y aventura, preludio que sirve de introducción a una fiesta en la Plaza, donde se lucen, a ritmo de buen ballet, los protagonistas de la historia hacia la cual se inclinan los sucesos, que toman carácter temático cuando el Don Quijote irrumpe en la Plaza, imaginándose dueño de un castillo. Allí ubica a su imaginaria Dulcinea.
El Ballet Studio
Fundado en República Dominicana por la primera balerina cubana Doris Infante, radicada en el país del cual ha hecho otra patria, el Ballet Estudio es una de las más importantes instituciones privadas de enseñanza de la danza, formando nuevos valores de relevo y ratificando la consistencia del talento para este arte.
Infante se graduó de bailarina en 1990 en la Escuela Nacional de Ballet del Centro Pro-Danza, donde llegó ser primera solista en producciones como Coppelia, Don Quijote y Cascanueces, entre otras. Se fue integrado posteriormente a diversas compañías hasta llegar en 1994 al Ballet Clásico de La Habana.
En el país, es precursora del nuevo ballet para jóvenes e infantes, teniendo en su repertorio Coppelia, El Lago de los Cines, y la Suite La Bella Durmiente, entre otras.
Bailar con belleza
El elenco se luce al entregarse con intensidad y gran corrección técnica al desarrollo de sus faenas. Notable Clara Irene Ramos (Kitri, la hermosa), Romel Frómeta (invitado del Ballet Clásico Nacional), Pablo Clarke (Don Quijote, caballero andante) y Clhoé Savinien (Dulcinea). Iván Alonso, quien hace de Lorenzo, el posadero y padre de Kitwe, un tanto estereotipado, pero efectivo en su papel circunstancial.
Notable el desempeño de Jonhal Fernández, invitado del Centro Probanza de Cuba, quien es genuino expositor de un arte exigente desarrollado en una isla que se llena de orgullo y que supera todo bloqueo imperial.
Destacados el sonido, la escenografía que se destaca con un estilo distinto a lo acostumbrado. Las luces cumplen con efectividad su papel de apoyo a la actuación de este elenco. El montaje se repite esta noche. No se lo pierdan. Una recomendación a algunos padres y madres: el ballet es para disfrutarlo en silencio y para aplaudir en determinados momentos. Muchos núcleos familiares hablaban más de lo adecuado y en un tono que molesta.

