¿Qué Pasa?

Banco de parque ¡Bravo!

Banco de parque ¡Bravo!

El teatro no deja de sorprender nunca. Tal es su esencia y noble su misión de ejemplar didáctica vital. Es un quehacer creativo que agazapa sus sorpresas en escena y devuelve la fe en la ficción aleccionadora y denunciante de cuanta miseria y maravillas, atesoran o esconden las almas.

Banco de Parque, de uno de los dramaturgos rusos vivos fundamentales de la actualidad, Alexander Gelman, estremeció, con drama y carcajada, al público selecto que anoche disfruto de su premiere en la Sala Ravelo, para seguir hoy, mañana y el domingo con sus presentaciones al público.

No es frecuente tener en escena a dos directores-maestros intérpretes de la talla de María Castillo, (Teatro Mandrágora) y Manuel Chapuseaux (Teatro Gayumba) y menos cuando se trata de un montaje de texto imperecedero, sobrepuesto al tiempo, con parlamentos que hilvanan realidades que siguen frescas y sangrantes, esas que describen la soledad, la mentira, la manipulación, el sufrimiento femenino y la actitud manipuladora y abusiva del hombre buscador de consagrar el engaño.
Valida la reinterpretación de Banco de Parque que nos permite disfrutar con dos actuaciones soberanamente.

Si bien las actuaciones son un plato de miel interpretativo, el tono impregnado ahora, escénicamente hablando, se orienta más a la comedia que al color de drama que lograron Haché y Castillo, en 1986, modificación legítima por los cambios de tendencias tras tres décadas se subir a escena.

Pero, sin duda alguna, que muchos de los presentes que vieron el primer montaje, extrañaron la penetrante habilidad dramática de la paraja Castillo-Haché, de entonces.