Madrid. EFE. El Barcelona reeditó ayer el título de campeón de la Copa del Rey ante el Real Madrid, en la prórroga por 93-94, en un partido que se volvió completamente loco y que los dos equipos tuvieron perdido y ganado en varias ocasiones.
El Madrid pareció sentenciar en el tercer cuarto, con un parcial de 25-11 (60-46), pero el Barcelona reaccionó y a falta de 4 segundos vencía por 75-77.
El efecto Llull entró en acción y mando al partido a la prórroga, en la que un tapón de Anthony Randolph a falta de un segundo tuvo que ser revisado por los árbitros que dieron por válida la canasta azulgrana y, por tanto, la victoria del Barcelona. Llull intentó la mandarina milagrosa desde su campo y, aunque tocó aro, no cuajó.

