Opinión

Blas Jiménez

Blas Jiménez

El libro “Afrodominicano por elección negro por nacimiento” de Blas Jiménez podría  celebrarse desde múltiples vertientes, todas   como un gran legado a la intelectualidad y al mundo estudiantil dominicano, por los datos que aporta sobre un tema poco trabajado en nuestro país, y por la misma estructura del libro, el cual tiene un sistema de notas al pie de pagina que constituyen otro libro, una especie de diccionario  bibliográfico sumamente útil para los y las que tienen interés en el tema de lo afrodominicano.

Escrito por un poeta, los versos que se cuelan en los ensayos tienen el don de expresar con gran belleza aún las verdades más terribles, como aquella de que “cuando el agua dejaba de caer en Sierra de Agua, se apagaban los vómitos de fuego de las lomas y nosotros quedábamos como zumbidos de un amanecer, donde brillaban las ausencias de los muertos”.

Poesía y reivindicación de la historia serían dos calificativos  suficientes para justipreciar este libro de Blas, si no fuera porque este texto también se propone utilizar, y lo utiliza, un lenguaje incluyente en lo que respecta al género….”cuando las palabras adornaban las noches que llenaban los momentos incansables de aquellos “hombres y mujeres”,  “olas del viento” que  contaban las hazañas de Nanny, «la cimarrona, mujer Ashanti que blandió machete sobre la cabeza de los dueños de Jamaica».

La cimarrona abre camino para otras mujeres como “la negra que fundó el primer hospital, por los lados de San Antón!”, “historia de tantas historias donde llegamos como mineras, agricultoras”, …”siempre mujeres…porque las vírgenes que guardan los misterios también llegaron del continente africano»..y los ríos “muchos navegables, arrastraban lágrimas esclavas entre sus piedras lavadas…y “Lemba enfrentaba al enemigo con sus hombres y mujeres semi-desnudos…”héroes desconocidos, patriotas olvidados, hombres y mujeres que, sin escribirlas nos vivieron y nos legaron las historias”.

Dice Blas:  “Somos el único país de América y uno de los pocos en el mundo que no tiene una efemérides para celebrar el aporte de los hombres y  mujeres de ascendencia africana.  La historiográfía nacional se las ingenió para hacer de nuestro pasado algo sin valor.  Los historiadores tradicionales olvidaron contarnos las hazañas de nuestras abuelas y abuelos”, olvidaron que “también se hace patria al soñar con los recuerdos de todos y todas, que podemos “meternos de lleno en el milenio con la esperanza de poder exigirnos una representación de nosotros, los afrodominicanos y afrodominicanas»…

Mujeres que, según Blas,  “fueron guardando entre sus faldas protectoras los fragmentos de la historia que trajeron en la diáspora obligada”.

El Nacional

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