¿Qué Pasa?

Boda de envejecientes despertó gran ternura

Boda de envejecientes despertó gran ternura

La edad no es motivo para abandonar sus sueños, esto fue lo que demostraron Reyna Pérez Paredes, de 63 años y Eduardo de los Santos, de 85, quienes se casaron ayer, en una emotiva ceremonia realizada en el restaurante La Cotorra, del parque Mirador Norte, en Villa Mella.

 La boda fue apadrinada por el empresario Manuel Corripio Alonso e Isabel Reyes. Ambos contrayentes se conocieron en la Fundación Cruz Jiminián, donde acuden a diario para almorzar y compartir con otras personas de la tercera edad.

Los testigos fueron el doctor Félix Antonio Cruz Jiminián y Alida María Camacho.

Cruz Jiminián dijo que a pesar de que no fueron casados por un juez civil, ya que De los Santos no aparece en ningún registro, el presidente de la Junta Central Electoral se comprometió a gestionarle los documentos de lugar.       

“Esta es una boda real”, señaló Jiminián, poco antes de que la pareja se jurara “amor eterno”, ante parientes, invitados y envejecientes amigos. Ramón Alvarez, presidente de la Fundación que lleva su nombre tomó el juramento de la pareja.

Ambos emocionados, dijeron sentirse muy felices. Es la primera vez que Reyna Pérez Paredes contae nupcias, pese a que tiene tres hijos y varios nietos. Por su lado, el novio  estuvo casado en otras dos ocasiones y es padre de 11  hijos, que le han dado 35 nietos y un bisnieto.

  Reyna  y Eduardo llevaban cerca de un año de novios, cosa que reiteraron en varias ocasiones. La noticia llegó a oídos del doctor Jiminián, quien de inmediato dijo que había que casarlos.También supo de esta historia Manuel Corripio Alonso, quien de inmediato se ofreció a apadrinar la boda.

Corripio Alonso dijo que conoce la obra de Jiminián y señaló que “cuando uno ve obras como esas es imposible quedarse indiferente”. Destacó la labor de Fundación, para  dar salud a personas que no tienen posibilidades, en algunos casos materiales y en otras afectiva. “Es maravilloso encontrar la historia de don Eduardo y Reyna y ver como en cualquier circunstancia florece la esperanza, ver que a sus 85 años ve la vida con ilusión, expresó. Destacó que a su edad, el feliz novio, quiere cambiar de trabajo, actualmente es  corredor de bienes raíces y asume el matrimonio con ilusión para el futuro. “Es un ejemplo para los jóvenes, a muchos les cuesta iniciar actividades por si mismos, él quiere trabajar si lo acogen, porque dice que tiene energía, debe ser un ejemplo para todos”. Destacó que casos como el de la pareja es necesario que salgan a la luz, como una muestra de que siempre se puede comenzar de nuevo.

Una historia de amor

Como Florentino Ariza y Fermina Daza,  de la novela de García Marquez, “El amor en los tiempos de cólera”, quienes se casaron el de 83 y ella de 70, años; Reyna y Eduardo demostraron que para el amor no hay edad. El dice que lo que más le gustó de ella fueron sus ojos, “su vista”.  “Teníamos casi un año de enamorados y me chivatearon con el doctor Antonito”, dijo en forma jocosa. De su lado, Reyna dijo que le gusta todo de él y que está feliz. Los novios pasarán su luna de miel en un hotel de Boca Chica.

El Nacional

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