Opinión

Boomerang Antologías Poéticas

Boomerang  Antologías Poéticas

He recibido ya por lo menos media docena de llamadas, todas anunciándome una antología poética donde se ha transgredido la norma general de no incluirme y, en el espacio que debería corresponderme, el autor, en vez de incluir una selección de poemas para que la gente juzgue y decida, dedica una página a descalificarme.

Mi poesía, dice, “es poco difundida en el país”, y claro que debe serlo porque de eso se han encargado quienes publican los segmentos literarios en los libros de texto y los que editan las antologías para los festivales y editoras. ¿La razón? “el sesgo ideológico de poemas donde se canta a luchas y procesos sociales”.

Es decir, el país está lleno de poetas trasnochados que no han evolucionado en el uso de la lengua, desconocen las experimentaciones intertextuales con otros idiomas; siguen embarcados en un pseudo erotismo donde la mujer es siempre un pedazo de carne y el hombre la causa de flujos de toda índole, pero tienen un lugar en el “Parnaso” nacional.

Mis libros de poemas han sido presentados por tres poetas: Mateo Morrison; Don Pedro Mir y Marcio Veloz Maggiolo. Marcio en particular trato de explicar que mi poesía es “rara” para este medio, a no aval.
He sido invitada a La Villete, en Paris, donde mis poemas colgaban del techo junto con los de don Manuel Rueda, pero una critica que visito el lugar reseñó a todo el mundo menos a mí.

He participado en el más prestigioso Festival de Poesía de América Latina, el de Medellín; en Paris; en Costa Rica, Miami, Panamá, New York, La Habana, Guadalupe, Puerto Rico. Mis antologías poéticas se han publicado en tres idiomas; en Casa de las Américas, y han sido evaluadas por críticos desde Japón hasta la China.

En este país no hay provincia, municipio, campo, barriada, donde la gente no me presente como “nuestra poeta nacional”, aunque yo humorísticamente les digo que el Congreso aun no me ha nombrado. Ese reconocimiento es masivo y me llena de una certidumbre en lo que digo y hago, maravillosas.

A no aval.

Ahora que el ninguneo pasa de la no existencia a la explicación de por qué no se me incluye creo que estoy progresando, porque ya el problema no es borrarme del mapa literario, es dedicar toda una sección a explicar porque y eso provoca, como boomerang, que la gente se acerque y me reafirme su admiración y estima.

A Borges lo vivían fastidiando con la pregunta sobre por qué no le habían otorgado el Nobel, hasta que un día dijo: Yo soy Borges. Nadie sabe ni sabrá nunca quienes son los académicos suecos. Ibídem.

El Nacional

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