Bosch y el PLD



RAMON RODRIGUEZ

Nicolás Maquiavelo estableció claramente: que no todo el mundo tenía la autoridad para aconsejar al príncipe en asuntos políticos. Y es que los empresarios no manejan realidades políticas y más cuando son ambiciosos y tienen sus propios proyectos presidenciales. El caso que envuelve al Partido de la Liberación Dominicana, entidad, que sin lugar a dudas ha jugado un rol preponderante en la vida nacional, es sumamente preocupante, pues el sólo hecho de pensar una posible división en la obra maestra de Juan Bosch, crea un pánico justificado por las graves consecuencias económicas, políticas y sociales.

Más que mentes febriles, que nunca han estudiado el compromiso social que deben asumir a través del pensamiento, la vida ejemplar y el amor que profesó Juan Bosch a los pueblos oprimidos del mundo, el momento difícil que atraviesa el PLD, exige la participación inmediata de Don Euclides Gutiérrez Félix, no sólo por su capacidad política y su experiencia de más de 50 años, sino, porque siendo él un leal y tenaz expositor del pensamiento del autor de ”Viajes a los Antípodas’, jamás se le perdonaría que renunciara a decir la verdad en los propios ojos del presidente Danilo Medina y el expresidente Leonel Fenández.

“La muerte no se equivoca dos veces”

¿ Y cuál es esa verdad que Don Euclides tiene la autoridad para hacerle saber a los líderes del partido morado? Sencillamente, que el PLD no es un instrumento de ningún grupo en particular, sino un patrimonio que le pertenece al pueblo dominicano.

Obrar contrario a esa gran verdad de la cual todos deben estar genuflexos, es ofender la memoria histórica, de un hombre que como Juan Bosch, que admitió públicamente que su vocación era irrenuciablemente la literatura, sin embargo, su infinito amor por el pueblo dominicano y su obsesión de librar a su pueblo de las garras del dictador Rafael Leónidas Trujillo, lo hizo abrazar la política, dando cátedras de moralidad hasta el último respiro de su fértil existencia.

Los líderes del PLD están poniendo en juego la división de ese instrumento de la democracia. Y pienso que fue don Juan que dijo, ” que la muerte no se equivoca dos veces”. Es muy penoso percibir, que muchos de los que atizan la división, sólo ven a Danilo y a Leonel como ”objetos” perfectos de su ambición.

Maquiavelo también advirtió el riesgo de decir la verdad a los príncipes, pero por honestidad histórica: Euclides Gutiérrez Félix está en deber de hacer uso de su autoridad y hablar claro con los dos discípulos de Bosch.