JOHANNESBURGO. AP. Un Brasil inexpresivo pero centrado en el trabajo duro que le imprime su capataz Dunga sale mañana a escena en la Copa del Mundo ante una Corea del Norte que es toda una incógnita.
El encuentro entre el pentacampeón mundial y el equipo asiático, que regresa a la máxima cita del fútbol tras una ausencia de 44 años, corresponde al Grupo de la Muerte, el G. Los otros dos integrantes de la zona, Costa de Marfil y Portugal, se miden entre sí.
Brasil llegó a Sudáfrica con el hambre de borrar el fracaso de hace cuatro años en el Mundial de Alemania, donde cayó en cuartos de final ante Francia a pesar de tener a una galaxia de jugadores que prometió espectáculo y goles.
Dunga no hace ese tipo de promesas, y procura dar vuelta la página y escribir otra historia.
El de Dunga es un equipo sin mucho brillo o que no levanta el mismo interés que la anterior selección, que tenía a Ronaldo, Ronaldinho, Adriano y Kaká, el famosos cuadrado mágico ofensivo.
Dunga armó una escuadra de obreros armada e impuso un estilo de trabajo y de juego que se asemeja al que él practicó en la cancha, más aguerrido que vistoso.
El primer examen del temperamental Dunga en Sudáfrica será ante un rival del que sólo se sabe el gran papel que cumplió en su único Mundial, en Inglaterra 1966, en donde alcanzó los cuartos de final.
Tenemos que respetar a los coreanos, dijo el centrocampista brasileño Elano. Cuando miramos la historia, Brasil puede tener muchos títulos más que ellos, pero una vez que el partido comience tendremos que tener el mismo respeto que tendríamos con cualquier otro equipo.
Elano y sus compañeros insisten mucho en la labor mancomunada que hace la selección para llegar bien al debut. Todos, como si fuese un coro, hablan de la disciplina y de que están a la orden de lo que mande el timonel para bien de la canarinha.
Brasil enfrenta
