Opinión

Breve que  te quiero breve

Breve que  te quiero breve

JUAN CARLOS GARCÍA
Los agujeros blancos: se trataría de la desembocadura de los agujeros negros. Los agujeros blancos son, hasta ahora, una mera proyección especulativa porque nunca nadie los ha visto. Si los agujeros negros no se pueden ver, los blancos, lógicamente, tampoco. Pero en lo que se buscan las pruebas que los avalen, véalo de esta forma: si el agujero negro es la puerta de embarque a otro universo, el agujero blanco sería la autopista que nos conduciría hacia allá. El primero hace las veces de entrada, el segundo, es la salida.

Esta clase de ideas teóricas han dado paso a ciertas locuras científicas, como esta: que el universo en el cual vivimos es en realidad un agujero negro, de modo que si queremos escapar hacia un universo paralelo, tenemos que descubrir un agujero blanco para poder hacerlo.

Durante algún tiempo el agujero blanco fue llamado Fuente Blanca, pero la primera acepción terminó imponiéndose para guardar concordancia con su hermano negro. Los agujeros blancos están matemáticamente probados como posibles, de modo que, al menos desde el punto de vista de las matemáticas, sí existen.

Mientras que el agujero negro no deja escapar nada de materia ni nada de energía, ya que funciona como una aspiradora colosal que todo lo succiona, el agujero blanco es todo lo contrario: un liberador de materia y energía nuevas, y continuamente lo estaría haciendo, dejando escapar materia y energía que no estaban allí hace sólo un instante.

Tanto el agujero negro como el agujero blanco curvan el espacio-tiempo hacia el pasado y hacia el futuro, creando una región donde es imposible la estancia, pero que, tal vez, con los avances de la ciencia, algún día quizás podamos dominar ambas vías, para así usarlas como nuestra tan anhelada máquina del tiempo.

No confundir los agujeros negros y blancos con los agujeros de gusano. En este caso, se entiende por agujero de gusano a un supuesto puente que uniría dos puntos muy distantes en el universo, cual si de una vía rápida se tratara. El nombre viene de una idea simple: alude al gusanito que perfora una manzana, lo que le permite cruzarla en un santiamén, en vez de que tener que recorrer toda la superficie de la fruta.

El primero en teorizar sobre los agujeros de gusano fue el científico alemán Ludwig Flamn, en 1916. Digamos que los agujeros de gusano serían nuestra futura forma de viajar por el universo, de manera rápida, incluso más que la velocidad de la luz. Según la ciencia-ficción, muchas inteligencias extraterrestres, miles de años más avanzados que nosotros, estarían viajando de esa forma desde tiempos inmemoriales. Conocer esa tecnología es un sueño que muchos centros de tecnología avanzada ya están trabajando para lograrlo.

Quizás a la mayoría de mis lectores los aburro con estas ideas, pero sólo estoy respondiendo a un grupo de solicitudes que me pidieron desarrollar el tema. Aunque recuerde: ni el negro ni el blanco son agujeros en el típico sentido de la palabra, tal como todos entendemos lo que es un agujero aquí en la Tierra. Pero ante nuestra incapacidad de no poder expresar lo inexpresable, confórmese con la figura del hoyo, que realmente simplifica mucho las cosas. ¿No lo cree?

juajua24@hotmail.com

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