Los grandes huecos del universo: si usted pudiera viajar a la frontera del Sistema Solar, tras cruzar una densa franja repleta de asteroides, llamada Cinturón de Kuiper, se encontraría que allí no hay nada, absolutamente nada, un vacío perfecto. Los astrónomos lo llaman el Acantilado de Kuiper, porque la presencia de materia desaparece de improviso.
¿Cuál es la causa de ese cambio tan brusco? Una respuesta apunta a la existencia de un décimo planeta en el Sistema Solar, lo suficientemente grande como para haber atraído a todos esos cuerpos hacia su órbita. Sin embargo, nadie ha conseguido aportar ninguna prueba de la existencia de ese planeta, por lo cual muchos entienden que ese hueco es en realidad la llamada materia oscura.
El término materia oscura designa a un tipo de materia cuya existencia no puede ser detectada mediante procesos asociados a la luz, porque no emite ni absorbe las radiaciones electromagnéticas. Está allí, pero la tecnología humana no sabe lidiar con ella. Lo que probaría que no todo lo que existe en el universo es visible para nuestros sentidos.
Determinar cuál es la naturaleza de la materia oscura y en qué cantidad existe en el universo, es un cerrado misterio humano. El hecho de que exista una materia que no se ve, que es muchísimo más abundante que la que podemos ver, puede ser la clave para comprender la noción de los universos paralelos y llevaría a aceptar que el universo tiene 11 dimensiones o más, de las cuales sólo captamos 3. En este contexto, las galaxias serían mínimos destellos, motas de polvo de la abrumadora presencia de la materia oscura, que conforma el 99% de la materia cósmica.
En síntesis: el universo se nos presenta lleno de huecos inmensos, donde no hay nada, pero eso sería tan sólo una deficiencia de nuestras observaciones: miopía y punto. ¿Qué le parece?.

