Opinión

Breve que te quiero breve

Breve que te quiero breve

De turista por los planetas: cuando sobrevuele Mercurio notará algo curioso: una mitad de ese planeta está repleto de cráteres de impacto, y  extensos llanos dominan la otra mitad. En la región de los cráteres el mayor de todos mide 1300 kilómetros de ancho, o sea, varias veces más ancho que la suma de todos los grandes cráteres de la Tierra. Se llama “Cuenca Caloris”, un verdadero fósil planetario ya que está allí desde la formación temprana del sistema solar, por lo menos hace 3 mil millones de años.

Cuando esté en Venus notará  en su paisaje que el Sol sale por el oeste y se pone por el este, al revés que en la Tierra. Se debe a que Venus gira en el sentido de las manecillas del reloj, o movimiento retrógrado. Pero lo que llamará más su atención es que el día de Venus dura más que su año, esto es, 243 días terrestres apenas representan un día en Venus, mientras que 224 días de la Tierra completan el año de nuestro  vecino.

De modo que si le ofrecen un paquete de un día en Venus, rechácelo,  es demasiado. Notará, paseando por Venus  que sus cráteres son gigantescos, ya que los meteoritos casi siempre se deshacen en su densa nubosidad,  sólo atraviesan su poderosa atmósfera cuerpos muy  grandes.

Al aterrizar en Marte  le dirán que está equivocado, ya que en Marte no se aterriza, sino que se amartiza, como en la Luna se aluniza o seleniza. Pero fuera de ese detalle, notará que todo a su alrededor luce  rosado, de modo que eso del planeta rojo es una exageración que venimos arrastrando por culpa de los romanos, quienes relacionaron su color con el derramamiento de la sangre humana, de allí que le pusieron Marte, dios de la guerra. En Marte puede tomar clases de Areografía, que en astronomía, es la ciencia que estudia su superficie, la palabra viene de Ares, que significa Marte entre los griegos.

Lo que más le sorprenderá descubrir es que en los amaneceres y los atardeceres de Marte el cielo se pone azul, justo al revés que en la Tierra. Como turista, le recomendarán no realizar largas caminatas, porque la diferencia de temperaturas provoca vientos  fuertes todo el santo día.

Finalmente, los turistas de aventura son los únicos que se atreven a visitar Júpiter. Les encanta observar su gran mancha roja, que es una tormenta mayor que el diámetro de la Tierra, con vientos permanentes de más de 400 Km. por hora. Ni la suma de  los huracanes de la Tierra de los últimos mil años igualan el poder de este ciclón, madre de los tifones habidos y por haber.

Semejante tormenta colosal se formó hace 300 años y es probable que dure  300  más rugiendo a todo lo que da. Como Júpiter no tiene suelo, usted deberá recorrerlo por “aire”, aunque descender de su alta atmósfera hacia abajo puede tomarle semanas, debido  a las inclemencias de su tiempo. En otra oportunidad, haremos turismo por el resto de los planetas del sistema solar.

El Nacional

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