La estrella más vieja del universo: se trata de una débil estrella en la constelación de Leo, llamada SDSS J102915+172927. Su horrible y largo nombre a base de letras y números es una irreverencia por tratarse del Sol abuelo del nuestro y de todas las estrellas conocidas. Está anciana luz ubicada en las fronteras del vacío intergaláctico, quizás conoció el Big Bang, naciendo poquito después de ese estallido primigenio, por lo que es uno de los últimos testigos presenciales del origen del universo.
Esta estrella, de probablemente 13 mil millones de años de edad, tiene una masa más pequeña que la del Sol, y es extremadamente pobre en metales, lo cual indica que efectivamente es una de las estrellas más antiguas encontradas hasta ahora. Resplandece a duras penas, como pálido eco del universo en su etapa de infante.
¿Cuántas más estrellas veteranas habrá como ella extraviadas en la absorbente lejanía? ¿Si este vetusto astro pudiera hablar acaso nos contaría como era la nada de la cual proviene? Nacida poco después del Big Bang, su larga vida es la crónica misma del universo, de modo que si el universo tiene 13,500 millones de años de creado, esta estrella habría nacido sólo 500 millones de años después.
Asombra que después de eso, proliferarían por todo el universo miles y miles de soles, destellando por todos lados, cual una frenética fábrica de luces que hoy en día suma la imponente cantidad de 200 mil millones de estrellas por galaxia, en el entendido que existen unas 200 mil millones de galaxias.
Luego entonces, podemos deducir que las estrellas se multiplican como insectos, de otra forma el universo no luciría tan cargado de luces que hasta parecen encimarse una de otra. Sólo con ver el centro del nuestras propia galaxia, tan saturado de luz, nos damos cuenta lo que pueden significar 400 mil millones de estrellas, una suma tan grande que difícilmente podemos entenderla.
