Opinión

Breve que te quiero breve

Breve que te quiero breve

Todo sobre el año galáctico: también conocido como año cósmico, es el tiempo que tarda el sistema solar en realizar una órbita alrededor del centro de la Vía Láctea, o sea, 250 millones de años terrestres para una vueltecita. La última vez que el Sol completó este trayecto, los dinosaurios comenzaban su era de dominio de 150 millones de años.

En ese remoto entonces, los continentes eran  recién nacidos. En aquellos lejanos ayeres, los días duraban 22 horas y la Luna se encontraba 1,800 kilómetros más cerca de nuestro cielo, de modo que las olas del mar eran mucho más grandes.

 

Desde aquella lejana época, han nacido cerca de 630 mil estrellas de la Vía Láctea, entre ellas las 500 estrellas de Las Pléyades, los soles más jóvenes con que cuenta nuestra galaxia, con sólo 200 millones de años de edad, unos bebés si los comparamos con los 6 mil millones de años de edad que tiene el Sol. Si en ese momento en la Tierra hubiera habido gente, habrían disfrutado un espectáculo de 500 brillos nocturnos colosales, cual fuegos artificiales de Dios.

 

Aprecie que desde que nació nuestra galaxia, el Sol apenas le ha  dado 30 vueltas,  lo que demuestra cuán grandes son las distancias en el universo, pero además, observe que nuestra galaxia sólo ha podido completar 8 vueltitas al grupo local de 32 galaxias, de la cual es uno de sus componentes, 8 vueltas alrededor de 32 galaxias de las 400 mil millones que tiene el universo. En este tenor, uno podría preguntar: ¿Cuántas vueltas le ha dado el universo  a su contraparte el antiuniverso? Por ahora, todo esto es  ficción que carece de respuesta.

 

Lo que sí se puede teorizar es que nuestro universo nació de un universo previo que murió de viejo, al derrumbarse sobre sí mismo, y así sucesivamente, una y otra vez, en un morir y renacer de universos hasta la eternidad, de modo que el llamado año galáctico es, en resumidas cuentas, un fugaz latido en la infinita marcha de la materia.

El Nacional

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