La Organización Mundial de la Salud establece que cada segundo nace un niño o niña con el virus del sida, contaminado por su madre, en un fenómeno que tiene un nombre técnico: transmisión vertical.
Las cifras de la OMS y de Onusida son concluyentes: 1,400 criaturas nacen cada 24 horas con el virus del sida, pero la situación no es uniforme para todos los países. La transmisión vertical se manifiesta con más presencia en naciones africanas y de latinoamérica que en las naciones desarrolladas.
Los datos oficiales de OMS revelan que, a pesar de que son evitables, todavía 370,000 recién nacidos siguen siendo infectados por esta enfermedad cada año, durante el parto o la lactancia materna.
Una paradoja médica y un anacronismo sin sentido que muchas sociedades se siguen dando el lujo de padecer, sin necesidad alguna.
La razón es simple: la transmisión vertical es un hecho superado, parte de la historia de la salud de naciones que ya cuentan con los tratamientos para impedirla, al punto de que esos países ya no producen o no necesitan medicamentos anti-retrovirales pediátricos, porque no nacen criaturas con el Virus.
En ningún país que se respete debe ocurrir un solo caso de transmisión vertical del virus del sida porque técnicamente, en ese plano, la ciencia ha superado la enfermedad.
En RD
La cruzada que han emprendido las autoridades dominicanas, encabezadas por el Consejo Nacional del VIH y el Sida, para que no nazca una criatura más con el virus, tiene en su favor que nadie la objeta: todo el mundo coincide en que la transmisión vertical es un anacronismo clínico que no puede seguir siendo un factor que afecte la población.
Esa transmisión vertical es una expresión de violencia clínica que no ocupa los grandes titulares y que puede resolverse con el uso de la prevención, con educación continua a las madres que se embarazan, para que se realicen las pruebas del sida, rompiendo los tabúes en torno a esta condición crónica de salud, y procediendo a administrar los medicamentos que están disponibles en los hospitales.
Con motivo del recién pasado Día Mundial del Sida, el grito ha sido lanzado por el doctor Víctor Terrero, director del Conavihsida, para que en el país no ocurra un caso más en recién nacidos.
Durante el acto en el Palacio Nacional para conmemorar el Día Mundial del Sida, en el cual hubo exposiciones formales sobre los avances en estas jornadas y se manifestaron las redes de personas que viven con VIH en reclamo de la garantía de los anti-retrovirales y por la eliminación inmediata del ordinal N del artículo 17 del Reglamento de la Seguridad Social (que impide la entrega de anti-retrovirales por parte de las Aseguradoras de Riesgos de Salud), se tocó el tema de la transmisión vertical, pero no trascendió con la importancia que el tema tiene.
En SPM
San Pedro de Macorís se transformó posteriormente en la primera provincia que desarrolla una caminata de la sociedad y los organismos gubernamentales.
Dirigentes de Salud Pública, de la Gobernación, de las juntas de vecinos, recorrieron calles y avenidas durante una hora con la proclama: Qué no nazca un niño más con VIH La actividad fue encabezada por la diputada Juana Vicente, el director ejecutivo del Conavihsida, doctor Víctor Terrero; la directora provincial de Salud, doctora Derca Reyes; el gobernador provincial Félix de los Santos, el supervisor de servicios regionales de Issffapol, coronel Luis Manuel Pena, y la teniente coronel Crismeidy de la Cruz Mejía, y el doctor Pedro Claston, presidente de la filial Este del Colegio Médico Dominicano (CMD).
UN APUNTE
Onusida
La oficina de Onusida en RD tiene sus metas claras:
Reducir la transmisión sexual del VIH en poblaciones más expuestas, como jóvenes, GTH (gays, transexuales, hombres que tienen sexo con hombres), usuarios de drogas, migrantes, trabajadores (as) sexuales.
Eliminar la transmisión vertical del VIH y reducir a la mitad la mortalidad materna relacionada con el sida.
Asegurar que las personas viviendo con el VIH reciban tratamiento y cuidados

