SANTIAGO, (AFP).- El candidato opositor a la presidencia de Chile, el empresario Sebastián Piñera, atraviesa un difícil momento tras ser insultado públicamente y sufrir la renuncia de altos dirigentes del comando de su campaña, en medio de una baja de popularidad a ocho meses de los comicios.
Piñera lidera aún todas las encuestas, superando al recién nominado candidato único del oficialismo, el ex presidente demócrata cristiano Eduardo Frei (1994-2000), pero los últimos sondeos muestran ligeras caídas en su adhesión e intención de voto.
La última encuesta de la consultora privada Ipsos reveló que el 54.2 por ciento cree que el empresario ganará las elecciones y 37.9 por ciento estima que lo hará el ex presidente Frei. Las cifras suponen una baja de 2.3 puntos para Piñera en relación a diciembre.
Respecto a intención de votos, Ipsos le atribuye a Piñera un 44 por ciento frente a un 25.3 por ciento de Frei. No es posible hacer una comparación porque es la primera encuesta de esta consultora que incluye esta pregunta.
Otro sondeo del diario La Tercera publicado el domingo reveló no obstante una caída en la intención de votos de Piñera desde 49 por ciento de febrero a un 46 por ciento en abril, seguida de un alza de Frei, desde un 39 por ciento a un 40 por ciento.
El candidato opositor, dueño de una fortuna de más de $1,300 millones, sufrió un serio percance el martes, cuando fue insultado a viva voz por familiares de una niña asesinada en un autobús del transporte público, cuando visitó su velatorio.
Piñera fue conminado a gritos a abandonar el lugar, en una barriada pobre en el sur de Santiago, donde se le acusó de hacer un aprovechamiento político de un hecho especialmente doloroso. Un pedestal de audio con el que iba a pronunciar un discurso quedó a medio instalar, mientras el candidato debió refugiarse a varios metros de la casa de la niña asesinada.
Las imágenes de los familiares insultando a Piñera fueron transmitidas por todos los medios, al tiempo que llovieron críticas a su comando.
Pero sin que todavía terminaran de escucharse los ecos del escándalo del velatorio, otra crisis estalló en su comando tras la renuncia del senador Pablo Longueira, uno de los estandartes de la coalición opositora.

