Opinión

Cangrejos empacados

Cangrejos empacados

Ruddy Germán Pérez
r.german@elnacional.com.do

El viernes 18 de este mes, la Dirección Nacional de Control de Drogas, la Armada y el Ejército, instalaron un destacamento de tropas élites en el distrito municipal de Juancho, en la provincia Pedernales, para contrarrestar las actividades vinculadas al consumo y tráfico de drogas.
Durante el acto los periodistas observaron una apreciable cantidad de niñas con edades entre los 13 y los 17 años, ninguna de las cuales había alcanzado el octavo grado, que ya estaban embarazadas y otras que habían parido uno y dos niños.
Domingo Féliz, un pescador de Juancho explicó que las jóvenes “se empleaban” muy temprano, debido a la precaria situación de sus padres y a que casi todos los estudiantes abandonaban la escuela después de aprobar el octavo curso, porque no tienen un liceo.
La decisión de instalar el destacamento fue tomada después que los organismos de inteligencia de las Fuerzas Armadas notaron que jóvenes llamados “los cangrejeros” permanecían días y semanas en el litoral pescando crustáceos que nunca nadie veía.
Los cangrejeros fueron desalojados y sus asentamientos destruidos cuando se descubrió que los cangrejos llegaban a las costas de Juancho desde Colombia y Venezuela, debidamente empacados en porciones de un kilo.
Cuando las autoridades destruyeron los asentamientos de “los cangrejeros” ya varios jóvenes de Juancho habían logrado ganar buenas sumas de dinero rescatando paquetes de cocaína que luego vendían a personas interesadas en esas sustancias.
Las acciones de la DNCD, la Armada y El Ejército fueron contundentes porque cortó de raíz una práctica que se estaba arraigando en una comunidad de apenas tres mil 200 habitantes, cuyos moradores vivían de la pesca y de las actividades agrícolas que el agreste terreno permite.
Pero las acciones de las autoridades no debían quedar ahí, sino iniciar también acciones para que los jóvenes de Juancho tengan donde estudiar, un centro comunal donde puedan realizar sus actividades y proporcionarles facilidades para la diversión y el entretenimiento.
También deben crear fuentes de empleos dignos para evitar que las tentaciones del dinero fácil se alimenten de las necesidades de quienes a veces, no consiguen ni siquiera una de las tres comidas del día.
De esa manera se evitaría que los hombres jóvenes de Juancho se dediquen a pescar los restos del tráfico de drogas, y que las niñas piensen más en el estudio y la preparación, antes de tener un marido que le asegure un plato de comida.

 

 

 

 

El Nacional

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