SANTIAGO.- Un tránsito vehicular caótico y constante ocupación de las aceras impide la libre circulación de transeúntes y conductores en calles de esta ciudad donde el desorden es permanente.
La presencia de buhoneros, negocios informales, construcciones ilegales y falta de autoridad imponen la ley en el centro de Santiago.
Los visitantes y citadinos confluyen en la confusión de no saber qué pasa que no se puede caminar o conducir un vehículo de forma ordenada y algunos llegan a comparar esto con espacios selváticos donde se impone la ley del más fuerte.
La situación se vuelve más complicada por la falta de mecanismos para la aplicación de las ordenanzas municipales sobre el ordenamiento territorial.
Las aceras de la calle Del Sol, la más emblemática de la ciudad, están copadas de negocios ambulantes.
En las tiendas, bancos y negocios los propietarios de los establecimientos de chucherías están prácticamente en sus entradas.
Pero el desorden mayúsculo se observa en los alrededores del mercado modelo donde el cabildo anuncia con una valla que construirá la plaza Lorenzo Vargas (El Sombrerero).
Ese espacio fue cedido a comerciantes y consumidores haitianos, que en la parte trasera tienen prácticamente una plaza para sus actividades.
La ocupación de los espacios públicos se vuelve más dramática en estos días de navidad.
Mientras la situación se presenta en esa y otras importantes vías, los comerciantes siguen viendo como solución para el caos, la existencia de los parquímetros.
De hecho la Asociación de Dueños de Tiendas de la Calle del Sol controla una parte de la víal con guardianes municipales propios que entregan tiques y regulan el estacionamiento por una hora, o te amenazan con remover el vehículo.
Sobre el tema, el concejal Aulio Collado afirmó que el caos en el tránsito del centro histórico de la ciudad, tienen que ser controlados por el ayuntamiento, la Amet y la Policía Municipal, organismos que entiende tienen condiciones y capacidad para resolver el problema de estacionamiento en las vías céntricas.
Indicó que muchos empleados de las tiendas del casco urbano son los que provocan el caos en el tránsito, ya que estacionan sus vehículos todo el día en las calles.
Dijo que en una sesión del Concejo Edilicio, propondrá que sea el departamento de Tránsito Municipal, la Amet y la Policía Municipal, quienes se encarguen de regular los espacios físicos de calles y avenidas.
Mientras en las proximidades de las calles 30 de Marzo y Salvador Cucurullo, se quejan por el caos que genera la aglomeración de minibuses y microbuses estacionados en estas vías, lo que según residentes de aquí, es la principal causa del congestionamiento vial en estos lugares.
En esa céntrica esquina los choferes de minibuses y microbuses de la Línea Noroeste imponen las reglas a su manera y prácticamente despojan del área a los buhoneros donde el ayuntamiento los ubicó como plaza.
No es raro ver que los vehículos públicos que tienen ruta con destino a La Vega, Navarrete, Moca y otras zonas de la Línea Noroeste, estacionados y a esperas de pasajeros y los chóferes y cobradores compiten por el espacio.
Y como si faltase algo en los alrededores del Puente Hermanos Patiño, el caos de los vehículos públicos y sus sindicatos imponen su desorden que se traslada unos metros más adelante por la avenida de circunvalación donde la situación selvática pasa a la vista de gobernados y gobernantes de aquí.
Frituras, vendedores de alimentos, chucherías de haitianos y una difícil circulación se impone en los alrededores de la antigua Compañía Anónima Tabacalera.
Esta situación contra la circulación vehicular por el control de pasajeros la imponen los conductores de minibuses que viajan a Licey al Medio en la avenida Las Carreras.
Otro caos se aprecia en las calles 30 de marzo y Salvador Cucurulo de esta ciudad.
Se recuerda que en diciembre de 2008 el Consejo de Regidores del ayuntamiento local produjo una resolución en la que se proponía Ordenar como en efecto ordena la elaboración, financiación e implantación del Plan Estratégico de Tránsito y Transporte.., dos años después nada se ha hecho en ese sentido.
En ninguno de estos espacios las autoridades tienen vigilantes o guardianes que contribuyan con la organización de este visible caos.
Alcaldía
La alcaldía de la ciudad tiene dificultades para enfrentar el desorden, ya que algunos gremios de choferes se han apoderado de espacios públicos que consideran de su propiedad. Tampoco la Amet hace mucho por ayudar en la solución de este grave problema que perjudica los peatones que arriesgan la vida al caminar.

