El Nacional
El cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez pidió ayer a Estados Unidos no meterse en los asuntos internos de la República Dominicana, a propósito del informe del Departamento de Estado de Estados Unidos, que se refiere a la supuesta corrupción de funcionarios judiciales así como a presuntas ejecuciones de parte de las autoridades policiales.
El jefe de la Iglesia Católica restó importancia al informe al tiempo de considerar que esa nación debe de ocuparse de lo que ocurre en Irak y en Guantánamo.
En torno al informe que cita excesos policiales, debilidades en la Justicia y corrupción estatal, el prelado consideró que Estados Unidos debe de ocuparse de los derechos humanos de allá, «ellos que siempre discriminan al mundo negro, entonces por qué andarse metiendo en patios ajenos, si ustedes tiene problemas peores que nadie», se preguntó.
Según el Departamento de Estado, La corrupción de los aparatos judiciales y los abusos cometidos por las fuerzas de seguridad lastran los derechos humanos en Haití y República Dominicana, al tiempo que critica la discriminación racial contra los haitianos, advirtiendo que sigue siendo un problema.
Destaca que aunque la ley dominicana ampara en la práctica la totalidad de los derechos fundamentales, existen reportes de organizaciones no gubernamentales y locales que ponen en duda el cumplimiento efectivo de esa legislación. En cuanto a Haití da cuenta de que pese a que se han registrado algunos avances y las autoridades civiles mantienen, en general un control efectivo de las fuerzas de seguridad, persisten numerosos problemas.
En otro orden, López Rodríguez llamó las autoridades a actuar sin contemplaciones contra los delincuentes y calificó de poco serio el alegato de los jueces de que siempre faltan pruebas, aún cuando en mucho de los casos se atrapan a los infractores con las manos en la masa.
Opinó que delincuentes tienen al país de mojiganga y están fuera de control, por lo que llamó a las autoridades a no ser condescendientes con ellos, y afirmó que la República Dominicana sigue siendo un proyecto desde su proclamación en el 1844, y necesita crecer para enfrentar los problemas de violencia, narcotráfico y deterioro de la familia.
Lo que hace falta es que cuando se encuentren casos de narcotráfico que se actúe sin contemplación, sea quien sea el culpable, hay que identificar quiénes son realmente los que patrocinan en las Fuerzas Armadas este tipo de acciones, pero sería injusto decir que todos en ese organismo están vinculados a hechos delictivos.
Al respecto, el prelado entiende que se impone una revisión del Código Procesal Penal, o que los jueces se capaciten un poco más para que lo interpreten mejor.
Sobre el narcotráfico, mostró sus esperanzas de que las autoridades lleguen a las cabezas de quienes están patrocinan ese flagelo desde las Fuerzas Armadas, y demandó que esas personas sean identificadas y canceladas, sea cual sea el culpable que no se queden con dos o tres muchachos o chivitos, gente de poca importancia, que le entre a los responsables».
López Rodríguez emitió las consideraciones al oficiar una misa con motivo del mes de la Patria en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, donde proclamó que hay que ver el país con esperanza.
El cardenal se sumó a sectores que consideran una intromisión flagrante de Estados Unidos en los asuntos internos de la República Dominicana, y que plantean que pongan orden en su casa antes de opinar sobre la ajena.
Se recuerda que a raíz de la visita al país de los relatores de la Organización de las Naciones Unidas, el cardenal fustigó a los señores Doudou Diéne, y a la encargada de las cuestiones de minorías, Gay McDougall, quienes rindieron un informe sobre alegados problemas de discriminación racial, xenofobia e intolerancia.
En la oportunidad, el cardenal López Rodríguez llamó la población a repudiar a los funcionarios de la ONU, por considerar su informe como una intromisión intolerable en los asuntos del país.

