El Nacional
Los dominicanos deben prepararse para un año difícil, lleno de limitaciones, dificultades y problemas, advirtió ayer el cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez, tras llamar el Gobierno a ser austero en sus gastos.
El prelado entiende que tiene que haber mucho más austeridad para que se puedan equilibrar las cuentas.
El jefe de la Iglesia Católica formuló las consideraciones en la homilía de la misa oficiada con motivo de la celebración del Día de Año Nuevo, en la Catedral, a la que asistieron el vicepresidente Rafael Alburquerque, el secretario de Educación, Melanio Paredes, representantes del cuerpo diplomático acreditado en el país, representantes de organismos internacionales, legisladores y funcionarios del gobierno.
López Rodríguez se mostró esperanzado en que se puedan afrontar los retos que presentará el nuevo año con plena fe y confianza, con voluntad firme de trabajar y de construir el país que todos quieren.
Durante el acto religioso el Cardenal pronunció el mensaje del Papa Benedicto XVI, en su primera misa de este 2009, que lleva como lema «Combatir la pobreza es construir la paz».
Benedicto XVI llamó el miércoles a todos los católicos a tener sobriedad y solidaridad «frente a la crisis económica que concierne ahora al mundo entero.
El Sumo Pontífice resaltó que 2008 concluyó con la toma de conciencia de una crisis económica y social creciente que concierne ahora al mundo entero: una crisis que reclama por parte de todos más sobriedad y solidaridad para poder ayudar a las personas y las familias sumergidas en graves dificultades.
Resaltó que la comunidad cristiana trabaja ya en esa dirección, y las organizaciones caritativas hacen lo posible, pero insistió en la colaboración de todos, porque nadie puede pensar construir solo su propia felicidad.
El Santo Padre también exhortó a los mandatarios del mundo a que hagan cambios profundos al sistema financiero global, por considerar que las respuestas a corto plazo para la crisis financiera son insuficientes.
Sentenció que nadie pone remiendo de paño nuevo, como Jesús dijo, en vestido viejo», tras considerar que la crisis debe verse como un caso de prueba sobre el futuro de la globalización.
Advirtió que la salud del planeta requiere de tal corrección, así como lo que calificó de «crisis cultural y moral» en la que se halla el mundo.
Benedicto XVI cree que la turbulencia financiera demuestra la necesidad de una mayor solidaridad con los pobres.
En ese sentido, el cardenal López Rodríguez reiteró que el país tiene muchos retos que enfrentar, debido a la crisis financiera que afecta a muchas naciones del mundo.
En torno a la demanda de aumento salarial de algunos sectores consideró que algunas empresas no están en capacidad de hacerlo, aunque reconoció que muchas personas están a la espera de un reajuste.
Sobre este tema, los sindicalistas Rafael Abreu (Pepe) y Gabriel del Río, del Consejo Nacional de la Unidad Sindical, advirtieron sobre una intensificación de la lucha de las organizaciones que representan, en procura de un incremento salarial sustancial para los empleados privados, debido a la renuencia del sector patronal a disponer una mejoría en los sueldos de sus trabajadores, bajo el alegato de que se producirían despidos masivos.
López Rodríguez admitió que el pasado año no fue tan bueno, porque se presentaron muchos problemas, y que muchas personas esperan ese aumento, pero insistió en que muchas empresas no están en capacidad de hacerlo.
Asimismo, citó el crecimiento del narcotráfico, la crisis financiera internacional y la campaña electoral pasada, entre los principales retos que el país debió enfrentar en 2008.

