RIO DE JANEIRO, AFP. Neymar se consagró como ídolo y figura de la selección brasileña, tras ser elegido este domingo como el mejor jugador de la Copa FIFA Confederaciones 2013 con su juego cargado de genialidad y espectaculares jugadas.
Sonrisa de adolescente, zarcillos en las orejas y peinado excéntrico, el flamante atacante de 21 años, fichado por el FC Barcelona, se movió a sus anchas en áreas rivales y condujo a Brasil a su cuarto título de campeones.
Terminó el torneo con cuatro golazos y múltiples asistencias. El joven crack ha dicho que su objetivo no es ser el mejor del mundo, sino jugar en las mejores competencias del mundo con el Barça y la selección.
Hábil y veloz, los dribles de Neymar son una especie de baile, que terminan humillando a los defensores. Aunque tiene, no obstante, una tendencia incorregible a caerse por nada para simular, con lo que se ganó el apodo de «cae cae».
Con todo, Neymar se impuso rápidamente como el ícono de un Brasil huérfano de un gran artista desde que palidecieron Ronaldo, Ronaldinho o Robinho.
