A Miguel Vargas y al PRD
Señor director:
Escribí un artículo (17 de julio 2009) sobre la importancia de las bases en toda organización popular, de acuerdo a la Doctrina de la Marginalidad y la Participación Popular que divulgué y prediqué por todo el territorio nacional en mis primeros años en este país.
Enfaticé en que un partido sin bases organizadas y participativas era una entelequia vacía. Decía también que el líder si no posee la sabiduría de dar participación a sus bases, el partido que dirige verá mermada su militancia y su votación y finalmente decaerá y se frustrará.
Bosch hablaba un lenguaje entendible para esas bases. Miolán las organizaba. Balaguer, cuando regresó, un par de años tras su derrota en 1978, muchos se imaginaban que aspiraría a secretario de la OEA o de la ONU. Pero se llevaron las manos a la cabeza al observar aquí su primer acto político.
Se dirigió nada menos que a Villa Duarte a juramentar un subcomité del Partido Reformista. Y su segunda actividad fue iniciar un operativo médico en Katanga, Los Mina. Atención prioritaria a las bases. Y siempre pernoctó recibiendo a sus dirigentes intermedios.
Peña Gómez respetaba tanto a las bases y a sus dirigentes medios que para complacer a las partes en pugna inventó el Pacto de los dos años. Ese pacto resultó un descalabro porque, después, el primer agraciado no quería renunciar, como había pactado. Pero las bases se sintieron apreciadas en su valor por la dirigencia. Va el ejemplo para los futuros dirigentes. Porque Miguel, en cambio, silenció las bases.
Sin el carisma de Peña Gómez, se erigió en pontífice máximo y gobernador de las bases del PRD. Para ser presidente del PRD, no se arriesgó al voto. Temía a las bases.
Y temía también a los dirigentes altos y medios. Por su obcecación, en vez de atraerse a Hipólito, pretendió desbancarlo. Y a otros muchos. ¿Y dónde está Fello Suberví? Varias veces síndico de la Capital, era el candidato para soterrar a Roberto, lo que no podía hacer un joven que ni sabe hablar. ¿Y qué trabajo con las bases sumaba Peggy como candidata a senadora por San Cristóbal? ¿Y Orlando en Santiago? Calderón, en cambio, arrasó en Azua. Por las bases.
Lo peor, en el 2008 para candidato a la Vicepresidencia, escogió a un extrapartido, prestigioso neurocirujano pero sin arraigo en las bases del PRD. Temía al PRD.
Los hechos demuestran la verdad de la doctrina expuesta.
Atentamente,
Lic. Francisco Dorta-Duque
Santo Domingo

