Señor director:
Hace trece años que el doctor José Francisco Peña Gómez, líder de muchos dominicanos, como los poetas, nació, creció y voló hacia las nubes para más tarde ocupar en el Cielo el lugar que Dios tiene reservado a las personas de buena voluntad.
Peña nos dejó el 10 de mayo de 1998. Familiares, amigos y la militancia en pleno de su partido recordamos con mezcla de dolor y alegría.
De alegría y orgullo nos llenamos hoy, porque entre nosotros estuvo el líder de masas más grande que ha producido la República Dominicana. Con su ejemplo, enseñó a perdonar y a no guardar rencores a nuestros contrarios. Días antes de su partida dejó impreso el amor que le caracterizó: Mis enemigos pueden contar conmigo, porque yo los perdono.
A pesar de lo accidentada que fue su vida, Peña Gómez nos dejó como legado su testimonio y ejemplo; su valor y decisión.
Desde muy pequeño conoció el dolor. Siendo hijo de una familia campesina y muy pobre, se vio abandonado cuando sus padres huyeron en 1937 de la persecución de las bestias trujillistas.
Los dominicanos conocemos la historia de este gran internacionalista que desde muy joven abrazó las ciencias políticas y jurídicas, destacándose en su país y en la arena internacional.
Peña Gómez fue secretario general y presidente del PRD, vicepresidente de la Confederación de Partidos Políticos de América Latina (COPPAL), vicepresidente de la Internacional Socialista para el mundo y presidente para América Latina y miembro del Diálogo Interamericano.
Peña se identificó plenamente con la lucha para erradicar los remanentes del trujillato y más tarde se incorporó a las filas del PRD tan pronto esta entidad se establece en el país a partir del 5 de julio de 1961.
Fue el más vibrante de los políticos dominicanos. Se estableció como recio dirigente político al estallar la guerra de abril de 1965, cuando le correspondió llamar a las masas a movilizarse para defender la constitucionalidad perdida en 1963, cuando fue derrocado el profesor Juan Bosch.
Los perredeístas animados hoy por el espíritu de José Francisco Peña Gómez deben honrar su memoria, entregándose a la campaña del PRD, al lado del ingeniero Hipólito Mejía, e iniciar la caminata hacia la toma del poder.
Atentamente,
Nélsido Herasme
Santo Domingo

