Señor director:
De mi parte, los embutidos y otros productos cárnicos se seguirán vendiendo en el colmado de la esquina, porque yo los seguiré consumiendo.
Continuaré ingiriendo, como lo hemos hecho toda la vida, cualquier tipo de embutido, frito, guisado, o como sea, pero no me haré eco de lo dicho por quienes, usando los medios masivos de comunicación, nos quieren hacer creer una cosa por otra.
Porque es muy bonito, desde el arrabal, acogerse al llamado de no comer salami, cuando el que te anima lo hace desde la tranquilidad de su mansión con un suculento plato de filete.
Para mí, ese cuento está muy manoseado, porque cada cierto tiempo la población es sometida a alocadas campañas, cuando a alguien se le ocurre introducir un producto al mercado o hacer reducir las ventas de otros.
A mí, como a gran parte del pueblo dominicano, me seguirán tomando de pendejo para ciertas cosas, pero esta vez no impedirán que me abroche mi pedazo de salami.
Lo seguiré comiendo tal y como lo hago desde chiquito, cuando mi mamá me enviaba a la escuela República de Honduras, del sector María Auxiliadora, con un pedazo de salchichón Cami, el que producía Matadero Industrial Dominicano (MID) y tres Galletitas Toni, bebía chocolate Trópico y agua del bebedero del plantel, nada me pasó.
Las autoridades sanitarias del PLD nunca han gozado de mi confianza, porque manejan todo en el marco de coyunturas políticas y, al final, la población no ve resultados.
¿Cómo se explica que instituciones que están para velar por la salud lancen alegres denuncias al aire, con la finalidad de que los medios se hagan eco?
Todos sabemos que el salami lo fabrican empresas, y si una de ellas no llena los requisitos que establecen las leyes de sanidad, entonces, sométala y oblíguela a ajustarse a los estándares de calidad. Lo correcto es que las autoridades determinen con exactitud que industria cárnica esta trabajando apegada a las normas, pero no salir, como lo hicieron, con un megáfono, a vociferar que tal embutido está hecho de mierda.
En ese sentido, nos preguntamos, ¿cuántos fabricantes fueron sometidos por vender productos infectados? Ninguno. Entonces, por eso es que digo que la campaña solo sirvió para hacer daño, por lo tanto, ahora con más fe, seguiré comiendo salami.
Atentamente,
Nélsido Herasme
Periodista

