Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Redadas masivas
Señor director:
No me gustan las redadas masivas. La persecución del crimen y de cualquier agente del delito, debe ser en base a la inteligencia centralizada. Deben darse detenciones en base a seguimiento e investigación, pero no poner en jaque a un barrio para apresar a delincuentes.

En mi larga experiencia periodística sé lo traumático que son las redadas. Recuerdo hace muchos años cuando se intervenía un barrio popular, se tomaban las calles de entrada y se sometía a riguroso chequeo a todo el que iba a entrar o a salir. En cualquier casa se entraba sin ninguna explicación ni cortesía.

Se daba el caso de que los más perjudicados, por las molestias y hasta breves detenciones y uno que otro pescozón, eran los que obligatoriamente tenían que salir a las cinco de la mañana, para sus trabajos.

Se detenía a delincuentes, pero no era la forma más adecuada. Se creaban molestias a un ciudadano que cumplía con las leyes, y que sin mácula, su único delito era ser pobre y vestir de andrajos.

Para muchos el ser pobre y no estar a la moda es ser un delincuente, o un sospechoso. Tenemos que superar el método de las redadas masivas en los barrios, porque ello resuelve parcialmente un problema con el decomiso y la detención, pero causa una imperecedera mala impresión en sus moradores.

Además, surge también la exclusión social. Las redadas masivas solo se dan en los barrios marginados. Los pobres la ven como una acción de enrostrarle que por sus miserias son punta de lanza del delito. Y es cierto, el agente de a pie del crimen organizado proviene de esos barrios. A esos jóvenes sus limitaciones sociales y económicas les hacen buscar una pandilla que le dé la falsa impresión de que es importante.

En vez de las redadas, creo que a los barrios hay que ir a solucionar los problemas sociales. Las autoridades tienen que ir a conversar con los moradores de los tugurios populares, para que pierdan el miedo y consigan el valor de denunciar a los delincuentes. Los que violan las leyes en los barrios los conoce todo el mundo. Se les puede detener sin redadas.

Dónde se han hecho redadas masivas, las autoridades deben ir con las manos sin macanas, para conversar con la parte buena y sana de la comunidad. Tenemos que partir de la realidad de que la mayoría de los que viven en los barrios son personas buenas, muchachos trabajadores y estudiantes.

Atentamente,
Manuel Hernández Villeta

El Nacional

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