Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

¡Bien por Hacienda!

Señor director:

Un reciente reportaje de este mismo vespertino da cuenta de un gran operativo en el interior del país llevado a cabo por el Ministerio de Hacienda contra la instalación o uso ilegal de máquinas, equipos y dispositivos electrónicos especialmente tragamonedas.

Saludamos ese operativo, muy tardío, pero bien por ese ministerio, pues el país está (literalmente) lleno de máquinas tragamonedas que vician a niños, adolescentes y jóvenes, especialmente escolares que es la población más preocupante, pues además de arrebatarles lo que tienen los insertan en ese toxico ambiente, un paso de la corrupción como parte de un estilo de vida enseñado por los adultos, y sobre todo por los políticos manipuladores y corruptos.

Las principales ciudades y en especial el Distrito Nacional están repletos de esas venenosas máquinas, que operan ilegalmente sin que ninguna autoridad persiga continuamente a los delincuentes que las operan. El Ministerio de Hacienda, quien tiene la autoridad legal para perseguir e incautar dichas maquinas, debiera contar con la preocupación y colaboración de Interior y Policía, el Ministerio Público, el de Educación y el llamado Ministerio de la Juventud.

Muchas de esas maquinas operan a escasos metros de hospitales, clínicas, escuelas, liceos, iglesias y demás, donde taxativamente la ley prohíbe su instalación a menos de 500 metros.

Dichas máquinas están a la vista de todos/as en los colmados, colmadones, etc, pero las autoridades que están para perseguirlas no las ven, ni les importan los daños que causan a los menores y a la familia. Hay autoridades que hablan mucho de la defensa de ese segmento de la población pero practican lo contrario, permitiendo estos juegos perjudiciales e ilegales, sin vigilancia ni restricción alguna. Esperemos que el Ministerio de Hacienda que tiene la competencia legal para su uso, las persiga, las incaute y las destruya.

Cabe observar que la mayoría de estas máquinas son propiedad de altos oficiales militares, policiales y funcionarios públicos que cuentan con la complacencia de las demás autoridades del Estado. Unos y otros, propician la pérdida de la salud mental y la decencia de la población más vulnerable, mientras ellos solo se enfocan en amasar fortunas a costa de lo que sea.

Atentamente,
Lic. Santiago Martínez

El Nacional

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