Cartas de los lectores



Dios, aplicando justicia

Señor director:

Dios no es político/partidista pero en su debido momento impone lo justo cuan un juez imparcial, máxime en conglomerado como el nuestro donde la democracia es un juego mal llevado que los actores lo acomodan a sus apetencias con ejercicios indebidos y monopólicos de sus acciones de gobierno y de Estado, con la participación directa de estructuras de apariencia institucional como ha ocurrido con el congreso, la JCE, Cámara de Cuentas, el Cea y demás.

Esto queda explicado con la aprobación y puesta en vigencia de la Ley 33/18, luego de 20 años de burla y petulancia en las gavetas de los legisladores mas repudiado por la población. 20 años propiciando desorden político/electoral a su conveniencia, esa perjudicial mayoría congresual de traje peledeista decidió debatir y aprobar aquel añejo proyecto de ley, evacuado con tantas fallas que no parece haber pasado por las duchas manos que hay en ese congreso.

La consabida mala intención del PLD lo traicionó y aprobaron varios puntos que contrarrestan la mala fe que ahora quisieran revertir pero no pueden hacerlo, como es la anulación del arrastre, que puesto en contrario y con una recta aplicación traerá frutos positivos, saludables, de nuevos bríos y en línea con la Carta Magna. El voto de arrastre era una aberración, una usurpación de derecho para sus emisores y una distorsión grosera del sentido democrático.

Muchos ciudadanos/as sensatos de este país han dejado de votar en procesos eleccionarios anteriores, con tal de no ayudar a elegir legisladores de su rechazo. Como en República Dominicana el triunfo de una candidatura depende del monto de dinero que pueda derrochar, demasiada gente prefiere no votar para evitar cargo de conciencia con el triunfo de candidatos perversos, ladrones, narcos, corruptos, mafiosos etc. que han sido electos con el voto de arrastre.

Como el voto directo es limpio, consciente, personalizado y transparente su correcta aplicación provocará que muchos de esos legisladores invalidados por la sociedad se queden asando batata y friendo moscas. Así no sufriríamos vergüenza ajena de la que ya estamos hartos, y ojalá que surjan fórmulas contra candidatos perversos de otros niveles que caigan en los tipificados más arriba, muchos de los cuales debieran estar visados para ir a su nueva residencia, la cárcel, a purgar algo de la maldad que han hecho a este pueblo, hasta que la justicia de Dios imponga las penas de su consideración.

Atentamente,

Lic. Santiago Martínez