Amo a la UASD
Señor director:
Amo a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), a la cual me fue fácil entrar, pero muy difícil salir, pues ingresé en la década de los 70, época de convulsiones sociales y por los disturbios recurrentes, las suspensiones de clases alargaban los semestres. En ella estudiaron, mi sobrina y ahijada (también hija mía), mi hijo y finalmente mi hija menor. Entonces, me sobran razones para defenderla de quien sugirió quitarle el fuero y de quienes entienden que hay que cerrarla, para sanearla y adecuarla. Esas catarsis de algunos son viejas, pero luego del asesinato abominable del coronel de la Policía Julián Suarez Cordero se han multiplicado voces con ese despropósito.
He participado en algunas discusiones y me han endilgado epítetos desagradables, pero cero variar mi posición. Para los pobres, esa es la opción. Lo del fuero, quien sugirió quitarlo, se perdió en lo claro y le recomiendo leer de Jesús de la Rosa aunque sea este primer artículo (Autonomía y Fuero de la UASD) martes 30 a abril 2013 periódico Hoy.
Aquí la violencia es mucha y estamos aterrados, pero en la UASD no debe haber hechos de violencia como el asesinato del coronel. Quienes estudiamos en los 12 años de gobiernos de Joaquín Balaguer no hemos podido olvidar a Amín Abel, Sagrario Ercira Díaz y otros estudiantes, pero eran otros tiempos.
Cuando estudiaba la en el liceo matutino Juan Pablo Duarte, simpatizaba por un grupo de izquierda, en el cual me inscribí cuando ingrese a la UASD, lo dirigía un estudiante meritorio, que actualmente es un profesional exitoso. Había otros, y, sumados a los asesinados por los trogloditas de los fatídicos 12 años de Balaguer, eran auténticos líderes estudiantiles y casi siempre con honores. Había parásitos, pero eran los menos.
Supervisar instalaciones es una cosa, y proscribir un grupo es otra cosa. Si pretenden sanear a partir de los hechos del 23 de abril, lamento decirles a las autoridades que comenzaron mal, pues sin investigar los hechos mezclaron a mansos y cimarrones. Para frenar los desordenes en la UASD, las autoridades tienen que ser muy buenas estrategas, y calcular que deben controlar a quienes se creen sus dueños y cuya intención es convertir a ese patrimonio de todos que es la UASD en tierra de nadie.
Atentamente:
Lic. Teresa Gómez.
Santo Domingo.

