Opinión

Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Hipólito Mejía

Señor director:

Si Hipólito Mejía quiere hacerle un buen servicio a su pueblo y a su partido, si quiere pasar a la historia como un dirigente bueno y como un político importante, lo mejor que hace es que deje de aspirar a cargos electivos y se dedique a ser árbitro, orientador y ente de apoyo para quienes quieren construir, sobre lo que queda del Partido Revolucionario Dominicano, una organización opositora fuerte y con vocación de poder para luego ponerla en capacidad de derrotar al Partido de la Liberación Dominicana.

Lo digo porque siempre admiré al expresidente. Creo que, como presidente, le tocó actuar en un momento y en una coyuntura que no le fueron favorables, pero salió bien, salió siendo un referente moral, porque son calumniosas todas las afirmaciones de quienes lo vinculan a grupos de corruptos y criminales, de lavadores de dinero y hasta de traficantes de drogas. Eso es parte de la campaña sucia en su contra, que se desmonta sola, que él no tiene que ocuparse de elaborar una respuesta a propósito, porque no tiene fundamento.

Hipólito Mejía puede articular, desde la fundación que acaba de dar a conocer, proyectos de educación a favor de los jóvenes, y proyectos de trabajo y desarrollo para favorecer a la juventud que hoy se acerca al PRD, y con ello desautoriza toda campaña sucia en su contra.

Es un hombre ejemplo de cabeza de familia, y, como tal, puede destacar ese ejemplo.

Pero además, puede impulsar la educación política, abrir una especie de escuela de cuadros para formar buenos militantes del peñagomismo y de lo mejor del pensamiento político dominicano. No debe dejar al azar la formación de buenos dirigentes para un partido llamado a seguir jugando un importante papel en la política dominicana.

Si insiste en ser candidato, sencillamente se estará sepultando a sí mismo, estará sacrificando su figura histórica, que, según lo que entiendo, ya no le pertenece, le pertenece a su partido y a sus herederos.

Él tiene todavía mucha vida por vivir, no lo estamos despidiendo, pero, por lo que ha vivido, le corresponde ayudar a quienes deben ser sus sucesores, formarlos y fortalecer su adhesión política.

Le deseo salud y vida a ese dirigente, pero que dé paso a las nuevas generaciones.

Atentamente,

Teófilo Sánchez

Santo Domingo

El Nacional

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