Refuta a Narciso
Señor director:
El pasado domingo, en su leída columna, el amigo y camarada Narciso Isa Conde, se hace eco, con todo el derecho que le asiste, de unas denuncias aparecidas en este mismo medio, el 8 de octubre, donde se daba cuenta del carácter ilícito de una serie de actos aprobados y refrendados por la Sala Capitular del Ayuntamiento de Santiago y su alcalde, el doctor Gilberto Serulle.
En dicho artículo con el título Serrulle y el sociolismo, el camarada Narciso empieza por darnos cátedra de su bien avalado conocimiento sobre el socialismo, legado por los clásicos de esa teoría científica. Todo esto está bien y nos alegramos de asistir al cursillo impartido por éste en el mencionado artículo.
En otros aspectos, el respetado amigo, acepta como buenas y válidas las denuncias sobre compra sin licitación de vehículos, créditos para compras de yipetas a los regidores por 86 millones; aumento del clientelismo y los sueldos a los regidores… Bien, el camarada y querido amigo, tiene pleno derecho a referirse y/o asumir como suyas dichas denuncias, siempre sabiendo que las mismas deben sujetarse a investigaciones. De igual manera, creemos que el alcalde Gilberto Serulle, como cualquier ciudadano, tiene derecho a tener un criterio propio sobre lo que él llama socialismo o nuevo municipio socialista. Total, de reformistas y revisionistas estuvo plagado el movimiento de los seguidores de Marx, Engels y Lenín.
Pero lo que realmente cuestionamos del mencionado artículo y de quien escribe, es su falta de sensatez al no enjuiciar positivamente la labor emprendida por el nuevo alcalde, en cuanto a limpieza y remozamiento de la ciudad, vista con alegría inconmensurable por todos los ciudadanos. Hay que recorrer las calles de Santiago para notar las diferencias, aunque es sólo el comienzo. Penetrar al Hospedaje Yaque no es ya un tormentoso vía crucis; las entradas que dan acceso a Santiago desde los diferentes barrios, secciones y distritos municipales, lucen relucientes.
Los cientos de hombres y mujeres que han empezado a trabajar en el nuevo ayuntamiento, además de paliar su precariedad económica, están contribuyendo con su ciudad, y a esto no se le puede llamar clientelismo político.
Así, amigo Narciso, que le invitamos a darse un paseíto por el primer Santiago de América.
Atentamente,
José A. López (Che)
Santiago

