Por Honduras…
El retorno a Honduras del depuesto presidente Manuel Zelaya ha provocado, como se esperaba, una agudización de la crisis por la que atraviesa el gobierno de facto encabezado por Roberto Micheletti.
La presencia de Zelaya en Tegucigalpa ha venido a reforzar la convicción y lucha de los hondureños por su regreso a la presidencia, ahora con el acompañamiento de los sectores que han tomado las calles contra los golpistas.
La oligarquía y la ultraderecha estadounidense continúan apostando al desgaste del movimiento popular y a legitimar al gobierno que resultaría de unas elecciones generales amañadas, tuteladas por ellos y programadas para noviembre de este año.
El Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe de Estado, integrado por los sectores que respaldan el retorno de Zelaya a la presidencia, no se ha opuesto al diálogo como arma política para derrotar a quienes usurpan el poder, pero ha sido inteligente en combinarlo con la movilización de masas.
El fuerte empuje de la lucha popular y el empecinamiento del gorilismo en reprimir con métodos fascistas, para mantenerse en el poder, podría dar lugar a otro estadio superior de confrontación o por el contrario iniciarse el debilitamiento de la resistencia popular contra el golpe de Estado.
La lucha del pueblo hondureño es vigorosa, pero necesita del respaldo de los pueblos y gobiernos progresistas de la región para vencer, no sólo al gobierno de facto, sino a los halcones imperialistas que le ofrecen su aliento.
Hoy las campanas doblan por Honduras, mañana pueden doblar por otros países de la región, también víctimas del golpismo. En el cinturón de América, considerado ahora el punto crítico de la oleada de cambios progresistas, se juega el futuro de los pueblos de América.

