Opinión

CATALEJO

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Pantomima oficial

Como regalo de Navidad, el Gobierno ha invitado a organismos multilaterales de financiamiento para implementar un “plan de transparencia y eficacia”, que reduzca los niveles de corrupción en el Estado; dizque vienen a poner al boa a dieta.

Misión imposible, porque el boa de la corrupción doméstica es un ejemplar de la familia anaconda, de vastas dimensiones; descendiente directo de la cazada en Brasil en 1960, descrita por Dieter Schmid en su libro «Mantenimiento de las serpientes». 

El animal, con fuerza de constricción descomunal y con mandíbula, que al desencajarse es capaz de tragarse entero el presupuesto de la nación y préstamos internacionales, será estudiado por herpetólogos del Banco Mundial, BID y PNUD.

Inútiles serán los esfuerzos de esos expertos para controlar el apetito del reptil, porque el oficialismo es, en este caso, un apasionado defensor de la vida silvestre y en los hechos se opondrá a que al Eunectes Marinus se le impida satisfacer sus necesidades primarias.

La pantomima que está montando el presidente Leonel Fernández podrá entretener a los representantes de esos organismos, dedicados a prestar dinero para el despilfarro y pisotear soberanía, pero a casi todos los dominicanos el solo anuncio nos hiere, porque se trata de una tomadura de pelo.

La corrupción es parte de la cultura de la mal llamada ‘clase política’, de su modus vivendi y operandi, y nada la cambiará. Es su naturaleza, como la que obliga al boa a usar su fuerza constrictora y a desencajar su mandíbula para tragar a sus víctimas.

Treinta y un años de dictadura trujillista y casi cincuenta de este engaño llamado ‘democracia representativa’, es tiempo suficiente para conocer al cojo sentado y al tuerto durmiendo, como dice el pueblo.

El Nacional

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