¿Qué Pasa?

Cine y sociedad

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Admito, sin ser un defensor rabioso de la misma, que Men In Black en su primera versión (1997), resultó bastante entretenida por su delicioso sentido de la extravagancia y el esperpento, pero sobre todo, por unos innegables valores de producción que proporcionaron el film entidad y luz propia.

Lo lamentable fue que allí quedó todo. La idea alcanzaba muy bien para una película, pero no más de ahí. Sin embargo, como el film tuvo tremendo éxito hubo que extender y extender aquello hasta el absurdo más ridículo e insoportable.

Es así como hemos llegado a esta tercera,  insípida y completamente innecesaria versión de los Men In Black. Will Smith, Tommy Lee Jones y el director Barry Sonnenfeld están de vuelta en esta inocua continuación, pero es como si no lo estuvieran.

Con rostro cansado (Smith) o inescrutable y repetitivo (Lee Jones), Men in Black III vuelve a dar tumbos entre un confuso mundo de ‘aliens’ de todas formas y tamaños, y unos giros narrativos que no conducen a ninguna parte. Sonnenfeld, por su parte, es incapaz de impregnar algún vigor a un film carente de inspiración y entusiasmo.

Los agentes J (Smith) y K (Lee Jones) una vez más andan tras las pistas de Boris the Animal quien se ha escapado de una prisión en la Luna, y amenaza con eliminar al segundo. Para impedir esto, el agente J debe viajar en el tiempo, específicamente al año 1969, y reencontrarse con un agente K mucho más joven. ¿Quieren una trama narrativa más irrelevante y necia que esta?  Sorry. No creo que sea posible.

El guión de Men In Black III es sencillamente desastroso. Parece como si el film comenzó a rodarse sin ningún texto narrativo al cual apegarse y éste, carente de toda gracia y energía, y sentido de resolución, fue construyéndose sobre la marcha.

Tal vez porque han transcurrido diez años desde la primera secuela de la serie, los productores y el director Sonnenfeld creyeron que podían repetir casi los mismos trucos y efectos, y salirse con las suyas. ¿Sólo porque estas vez se escudan bajo la sombra del 3-D?

Lo único que aporta cierto rayo de luz aquí es la refrescante caracterización de Josh Brolin como un joven Tommy Lee Jones. ¿Qué puede ser más patético y prescindible que una comedia de acción que no entretiene ni divierte?

El Nacional

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