Foxcatcher’ desespera a algunos, pero es cine del bueno
‘Foxcatcher’ no es el tipo de película que concita el aplauso delirante o aquella que desata la emoción desbordante. Ahora bien, cuando el film concluye deja una sensación de satisfacción que perdura y se agiganta según va pasando el tiempo.
Por lo tanto, aunque su tono es lúgubre, denso y de una desolación desesperante, esa quietud y pesadumbre no son ningún defecto y junto con las formidables actuaciones de su elenco, representan los principales valores de una película que ha dirigido con mano maestra el director Bennett Miller (‘Capote’, ‘Moneyball).
El film constituye un trabajo hecho con la seriedad de un director comprometido en contar una historia, apegada a unos principios estéticos y narrativos que reflejan la madurez y determinación de alguien que se debe a su arte, y no a los dividendos que pudiera generar la taquilla. Basada en hechos reales, la película narra un periodo de la vida del excéntrico multimillonario norteamericano John du Pont, quien en la década de los 80 quiso ensamblar un equipo de lucha olímpica de clase mundial, como forma de devolver a Estados Unidos el prestigio que una vez tuvo en este deporte. A simple vista, la motivación de du Pont para reclutar, entrenar y cubrir todos los gastos de estos deportistas que incluían al ganador de la medalla olímpica Mark Schultz y su entrenador y hermano Dave; no parece ser otra que puramente patriótica.
Sin embargo, John, aficionado a la bebida y a la cocaína, y quien evidentemente no tiene todo en orden en su cabeza, posee una agenda oculta. El no sólo manipula y corrompe, sino que lentamente va sacando a flote los resquemores que lo dominan. El ritmo del film y la avasallante soledad de su perturbada mente presagia una tragedia que se toma su tiempo en arribar, pero que asoma sus arista en cada ángulo de la historia.
Steve Carell en el personaje central y casi irreconocible transmite de forma asombrosa y convincente las contradicciones que un alma arruinada por la opulencia y malograda por la indiferencia de su madre. Es la mejor actuación de su carrera, y lo mismo vale para Channing Tatum, quien en una intensa y contenida caracterización sorprende positivamente a todos.
Fría, distante y profundamente humana, este estudio de caracteres y de la ambición y el poder desmedido que proporciona la riqueza, es un triunfo sonoro para su director y todo el que intervi
