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Mi Amigo el Gigante -BFG

Mi amigo el Gigante, la más reciente película del prestigioso y laureado director Steven Spielberg es tierna e inofensiva, pero también carente de entusiasmo e indiferente.

Tal vez por ello, el film es más apropiado para niños menores de 8 años, y no para un público un poco más exigente. De hecho, Mi Amigo el Gigante ni siquiera podría considerarse como una producción ‘para toda la familia’, puesto que la película tiene muy poco o nada que ofrecer a los adultos.

Basada en un libro ilustrado para niños de Roald Dahl, de 1982, la película comienza de forma prometedora, pero rápidamente se desinfla y estanca debido a que el mundo de los gigantes no tiene mucho que ofrecer, más allá de la curiosidad y el asombro repentino, primero de los espectadores, y posteriormente de la corona inglesa, donde la película invierte un buen tiempo dando la vuelta en círculos.

La historia narra el encuentro –esta parte resulta particularmente impresionante– y la posterior relación entre Sophie, una encantadora niña huérfana de unos 11 años de edad que sufre de insomnio y vive en un orfanato, y un gigante que se escurre entre las sombras de las callejuelas londinenses, mientras pone en práctica una noble labor.

Este mundo de fantasía creado por Spielberg visualmente es una maravilla. Los efectos visuales cautivan con la misma fuerza e intensidad con la que Spielberg mueve la cámara, y además, el cuidado y la atención por los detalles escenográficos es simplemente fascinante.

Los problemas del film se derivan primero de una historia que no tiene mucho ofrecer o decir, y luego falla notablemente en crear una conexión emocional entre los dos personajes centrales, lo cual permita atraer y mantener el interés del espectador en la trama.

El relato, igualmente, nunca consigue desarrollar el sentido de aventuras que le es consustancial a este tipo de films, y tampoco genera el adecuado nivel de temor y aprensión que una niña transportada a un mundo extraño o a otra dimensión debería experimentar.

Ahora bien, pese a que el perfil de los dos principales personajes, la niña Sophie (Ruby Barnhill), y BFG (Mark Rylance), el gigante cazador de buenos sueños que luego incorpora a la vida de los niños; es más bien plano y demasiado condescendiente, ambos, sin embargo, dan el grado en sus roles, convencen, son afables y tal vez excesivamente simpáticos.

El Nacional

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