Podrá decirse cualquier cosa de este film, pero nadie podrá negar la rigurosidad y seriedad con la que el director Steven Spielberg y el guionista Tony Kushner asumieron la tarea de reconstruir los últimos cuatro meses en la vida y la presidencia del presidente más admirado por la sociedad norteamericana.
Lincoln no es una biografía fílmica ni tampoco una excitante y trepidante súper producción dirigida a enardecer las masas. Es por contrario el estudio de una época y su accionar político sintetizada de forma maravillosa y el estudio de un personaje.
El guion de Kushner, una pieza encomiable por su precisión y propiedad, explora la reciedumbre y magnanidad de carácter del presidente Lincoln, dejando al descubierto los vericuetos de su complejidad humana. Pero al mismo tiempo, el relato evidencia la fortaleza y enorme capacidad de persuasión de Lincoln como ente político, en un momento en el que busca la aprobación de la 13 Enmienda que pondría fin a la esclavitud.
De aquí se desprende el que en definitiva se erige como el mayor valor de la película. No hay referencia audiovisual que permita establecer un parámetro comparativo entre el Lincoln real y la caracterización de DayLewis. Sin embargo, su personificación es tan profunda y poderosa que uno no puede sino admirar el despliegue de tanto talento.
Lincoln, no obstante, no es perfecta. La fotografía de Janusz Kaminski está bien, pero no es nada extraordinario. Lo mismo vale para la música de John Williams, la cual tampoco resulta particularmente notable. Ahora bien, hay al menos un par de aspectos que constituyen una rémora en la consecución del film. El primero tiene que ver con la edición y la misma extensión de la película, la cual se prolonga hasta el último momento de vida del presidente.
Y por otro lado, es innegable que la dimensión histórica del presidente Lincoln representó un hándicap para el director Spielberg, o al menos hubo algún grado de intimidación que impidió un acercamiento más amplio hacia el personaje.
Dicho de otro modo, mientras por un lado es plausible la labor general de Spielberg en la elegante recreación y adaptación de esta historia, la misma precisa al mismo tiempo, de un aliento poético que proporcione mayor exuberancia al film y contraste con la excesiva sobriedad y frialdad que se desprende de la película, cual si se tratara de un pasaje de la historia o de una pieza de museo.

