X-Men First Class:
De vuelta a los Inicios
Nunca he sido seguidor de los X-Men en ninguna de sus vertientes. Por lo tanto, he visto las películas de la serie motivado más por el deber de cumplir con una responsabilidad que por un ingente deseo de disfrutar de ellas. Esta vez, mi hijo Christoffer, quien cumplirá 13 años la próxima semana, fue la razón para ir a ver el film en su primer día de estreno.
Aunque, por supuesto, no entendió una palabra sobre la crisis cubana de los misiles, y también tuve que explicarle el concepto de precuela, a él le encantó la película. A mi no tanto, pero me pareció entretenida, y mucho más inteligente de lo que esperaba, tratándose de una película de verano.
Entre los años 2000 y 2009, las aventuras de estos mutantes con extraordinarios poderes fueron llevadas a la pantalla grande en tres ocasiones, con más o menos, favorables e idénticos resultados.
Bryan Singer, quien dirigió la primera versión de X-Men en el año 2000, y ahora está de vuelta como productor, sabia muy bien lo que se traía entre manos cuando en aquél entonces obvió mencionar los orígenes de la popular legión de súper héroes.
Ahora, 11 años después, se le ha dado un nuevo enfoque a la saga. Se le ha cambiado la cara y se ha reinventado todo partiendo desde cero, o más bien desde los orígenes de cada X-Men. Eso es lo que hoy se conoce como precuela. Ello implica, naturalmente, un renacer de la serie, no solo para los jóvenes de hoy, sino sobre todo para esa nueva generación de niños pre adolescentes como Christoffer que andan entre los 11 y los 13 años de edad.
La estrategia no podría ser más acertada. Ahora sabrán como Erik fue obligado, a costa de la muerte de su madre, a desarrollar sus magnéticos poderes, de como el profesor Xavier quedó en silla de ruedas, y de como Erik y él tomaron caminos diferentes, y quienes se alinearon con uno y con otro.
El problema aquí es que el sentido de la emoción y la sorpresa con frecuencia se diluyen, en virtud de que se intuyen situaciones y hechos que se sabe de antemano a donde habrán de conducir.
No obstante, el resultado final, indudablemente, complacerá a los fans de la serie, puesto que hay suficiente acción y efectos visuales para su deleite. Pero el hecho de tener que dedicar tiempo a la introducción y presentación de cada uno de los mutantes, no sólo afecta el ritmo, sino además, la unidad narrativa y hasta la edición.

