El Nacional
El reflujo gastroesofágico -algo frecuente en los niños, aunque sólo un pequeño número lo padezca al llegar a edad adulta- es combatido en casos extremos con cirugía laparóscopica.
El padecimiento se origina cuando un anillo muscular que se encuentra en la base del esófago y que debe cerrar tan pronto la comida pase, sufre una distensión que permite devolver parte del contenido del estómago, incluso los ácidos. Esto es algo molestoso hasta para los adultos- ya que el reflujo irrita la membrana protectora del esófago.
Según el doctor Raleigh Thompson, cirujano laparoscópico pediátrico del Baptist Hospital, de Miami, la dolencia se trata por lo regular con medicamentos pero aproximadamente un porcentaje de los pacientes tiene un reflujo tan fuerte, o éste le produce tantas complicaciones nutricionales y respiratorias, que hay que operarle.
Hasta hace poco la única opción existente era la cirugía abierta, que produce más dolor y una recuperación más larga, amén de los riesgos de complicaciones. Sin embargo, últimamente se está empleado técnica laparascópica para el reflujo gástrico, la cual se hace con orificios pequeñísimos, instrumentos especiales y un internamiento mucho más corto.
He operado niños de meses. La cirugía toma como una hora, produce menos dolor en el postoperatorio, se ve mejor cosméticamente y tiene menos posibilidades de complicaciones, dijo el cirujano pediátrico del Baptist Hospital (e-mail international@baptisthealth.net).
El reflujo gástrico grave (algunos llaman hernia hiatal al origen del problema) y que requiere operación es fácilmente detectable con una placa de rayos X. Un criterio básico para realizar la cirugía laparoscópica es que al niño no le esté funcionando la terapia con medicinas, dijo Thompson.

