El caso de Alejandra Guzmán mostró que hay que buscar médicos reconocidos. La cantante mexicana sufre una enfermedad incurable luego de que en 2009 una esteticista le inyectara en sus glúteos un químico de uso industrial.
Eduardo Mejía, cirujano plástico graduado del Instituto Ivo Pitanguy de Brasil, señala que muchas mujeres caen en manos de personas inescrupulosas que se hacen pasar por cirujanos y mueren por el mal procedimiento.
“Con relación a estas sustancias hago un llamado a las autoridades, deben prohibir la comercialización y su aplicación en el área médica”, advierte.
Precisó que en países desarrollados esta prohibido el uso con fines médicos de PMMA y biopolímeros, conocidos como “bomba de tiempo”.
Mejía sostiene que el caso Alejandra Guzmán es uno de los conocidos, pero en el país hay miles de pacientes que han caído en la trampa del marketing y están marcadas de por vida.
“Somos cirujanos plásticos y sabemos las consecuencias negativas de estas sustancias y no las colocamos. Muchos pacientes van donde les sale más económico y no es la solución, lo barato sale caro”, señaló Mejía.
El médico, miembro de la Sociedad Dominicana de Cirugía Plástica, con consultorio en el Centro de Otorrinolaringología y Especialidades, indicó que hasta hace poco la cirugía de glúteos era algo prohibido, pero hoy se practica con regularidad. Destaca que es como cualquier procedimiento estético, que teniendo los cuidados pre quirúrgicos necesarios y buena orientación, tiene resultados satisfactorios.
Mejía subraya que hay diversas formas para aumentar las nalgas: con implantes especiales para esa área y con rellenos que pueden ser de grasa (bioplastia) extraída del cuerpo y colocada en los glúteos (Brazilian Butt lift), muy de moda con buenos resultados.
Destaca que las prótesis de glúteos son de gel de silicón cohesivo, de mayor consistencia que la de senos, que si por alguna razón fuera de lo normal se rompen, el gel queda compacto sin regarse.

