El plagio de la página web de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) forma parte de las cosas extrañas que han tenido que enfrentar sus actuales autoridades.
El tufo conspirativo es obvio. El plagio no tenía otro propósito que anarquizar el proceso de reinscripción para manchar la gestión del doctor Franklin García Fermín y su equipo de trabajo.
Ahora que ha surgido el inconveniente mueve a sospecha las dificultades técnicas que obligaron a postergar la reinscripción de unos 176 mil estudiantes en el centro académico.
Sin duda que García Fermín y sus colaboradores más leales tendrán que abrir bien el ojo ante la abierta campaña para obstaculizar el saneamiento administrativo y mejorar la competencia académica.
Al parecer, sectores enquistados en el centro temen ser desplazados por el proceso de modernización que debió instaurarse hace muchos años. Se espera que a pesar de acciones vandálicas como el plagio de la página web las autoridades no cejen en su determinación de erradicar la politiquería, el clientelismo y todas las lacras que obstruyen la recuperación de la academia.
Suerte que la bellaquería, detectada desde el primer momento, no detendrá el proceso de reinscripción. Pero aún así, con todo y que se duda que se pueda llegar tan lejos, ojalá que los responsables del atentado institucional puedan ser, si no enjuiciados, por lo menos identificados ante la opinión pública.
Porque se ha visto que los castigos morales surten también sus dolorosos efectos.
